La Reforma política o la regeneración democrática es una idea que ha ido introduciéndose cada vez más en la sociedad española por partidos políticos, intelectuales y movimientos sociales. Para algunos partidos regeneradores las ilusiones generadas durante la etapa de la transición por implantar una democracia de calidad se han visto truncadas por culpa del bipartidismo. Es decir, por la corrupción generalizada y no por los padres de la constitución que implantaron las bases para una democracia moderna y de calidad. Por eso hay que regenerar y dar así un nuevo ser a algo que degeneró, restablecerlo pero sin olvidar el consenso o el espíritu de la transición.

No crean ustedes que la regeneración democrática procede de las ideas fantásticas del 15m ni siquiera de partidos recientes cómo Ciudadanos, entre otros. Si echamos la vista atrás y recordamos lo que decían otros partidos existentes o ya desaparecidos nos daremos cuenta en seguida que tenían un discurso muy parecido a los nuevos. Constituyen un mal precedente si tenemos en cuenta su historia.

Muchos recordaran el deseo de Suárez de que la sociedad fuera protagonista de su propio destino. El Centro Democrático y Social defendía la incorporación de listas abiertas, la despolitización de la justicia y la lucha contra la corrupción política, para más tarde integrarse en el PP. Esta era la regeneración por el centro-derecha, por la izquierda teníamos a la IU de Anguita que proponía la democratización de los órganos constitucionales, federación del estado, cambio de la ley electoral, reforma de las administraciones públicas y de la justicia, entre otras medidas (ver programa electoral para las elecciones de 1993, página 142, apartado V).

No sólo no pudieron implantar ninguna de sus medidas sino que desde hace muchos años sufren una crisis interna que provocó el surgimiento de Podemos, su claro sustituto. Aquí podemos incluir al 15m y otros movimientos de la izquierda más radical y sectaria.

Podemos y Unión Progreso y Democracia son productos del fiasco por el control de sus líderes de sus anteriores partidos.

Pablo Iglesias fracaso en su intento de influir en Izquierda Unida y Rosa Díez perdió dos elecciones primarias en el partido socialista (la primera contra Nicolás Redondo y la segunda contra Zapatero). Son la reforma por el lado de la extrema izquierda y la socialdemocracia, no constituyen nada nuevo por su procedencia en el partido comunista y socialista, respectivamente.

Cómo lo fue en su momento la creación del Centro Democrático y Social por Suárez y acólitos. Sin embargo, no ocurre lo mismo con Ciudadanos de Albert Rivera, líder joven, carismático, que no procede de otro partido. Ciudadanos pretende reformar el sistema por el lado del centro-derecha igual que Adolfo Suárez y José María Aznar aspiraron durante el felipismo.

De los partidos reformistas el único que tiene posibilidades reales de gobernar es Ciudadanos al haberle ganado el pulso a la organización de Díez por la integración y de paso acabar con ella y su equipo sino dejan la dirección pronto. Otros de los factores es el empeoramiento de la situación política en Venezuela y Grecia que acabará tarde o temprano destrozando a Podemos.

Los partidos tradicionales en pleno debilitamiento no tendrán más remedio que apoyarse en Ciudadanos para poder mantenerse en el poder.

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