Desde hace ya demasiado tiempo, somos testigos de lasbarbaries de los nuevos grupos terroristas surgidos poco a poco desde la segunda invasión de Irak, de la que sevieron altamente reforzados y se organizaron contra un enemigo común:Occidente.

Todos aquellos cuya creencia contradiga en algo su fedistorsionada del Islam, se convierten en enemigos acérrimos del nuevo yautoimpuesto Califa del Estado Islámico.Así, han ido reuniendo y amasando aliados de conducta igualmente depravada,como las bestias de Boko Haram,esparciendo el mal con su guerra de guerrillas. Por todo ello, los grandes poderes occidentales cavilan enuna forma para acabar con la amenaza del siglo XXI, a sabiendas de que una guerra abierta traería máscarnicería y matanza a nuestros televisores.

Pero debemos ser conocedores de las armas que tenemos anuestra disposición para poner fin al nuevo reinado de terror que acuñafalsamente el nombre de Yihad.

1. Cortarlos lazos económicos que alimentan a la bestia: Y tiene un nombre muysencillo, petróleo. Si bien es cierto que el Daesh se financia con venta de órganos de seres humanos, secuestrosy operaciones mercenarias, la principal fuente de ingresos de los terroristasno es otra que las enormes bolsas de crudo depositadas en las entrañas deSiria.

2. Guerra enla distancia: Dado que cada uno de los rehenes que consiguen capturar losyihadistas termina siendo espectacularmente ejecutado ante las cámaras, lasautoridades occidentales han concluido en no mandar operativos de tierra a zonacero, con lo cual la batalla de drones yfuerzas aéreas está resultando lenta, pero efectiva. El enemigo pierdeposiciones con cada nuevo sol que sale por el horizonte.

3. Extremar las medidas de vigilancia en cada país: Pues los denominados Lobos Solitarios no son un problema en potencia para los países,pero aumentan el terror con sus atentados.

4. Organizacióndel territorio afectado: Pues de todos es ya sabido que la guerra de Iraktrajo consigo lo que hoy estamos padeciendo, hay que tener en cuenta que elterritorio controlado por el terrorismo de EI contiene a un gran número de etnias,que con el avance de los tiempos se están volviendo más radicales.

5. Porúltimo, luchar: Y recordar por tanto que el enemigo no descansa, ni prestacompasión o sentido común y buen juicio. Estamosante enemigos. No podemos negar la lucha, no podemos creer que esalgo que terminará por desaparecer solo.

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