¿Quién no ha escuchado alguna vez la frase "salir de Málaga para meterse en Malagón"? Últimamente se hace eco en muchos debates sociales, especialmente en lo referente al panorama político, porque si malos son unos aún peores parecen las alternativas. En este caso, además la frase viene como anillo al dedo si tenemos en cuenta que es el apellido del protagonista de este artículo, Juan Antonio Malagón, el último político del PP perseguido por la polémica.

Si hace apenas tres días el candidato del PSOE propuesto para la alcaldía de Meruelo (Cantabria) tenía que retirar unos carteles en los que salía completamente desnudo como arma propagandística, ahora ha sido Malagón, candidato del PP a la acaldía en Albendín, una pedanía del municipio de Baena en Córdoba, el que se ha convertido en otro fenómeno viral en las redes sociales.

Al parecer, Malagón, aparentemente tímido, decidió grabar su campaña política con su móvil y mientras conducía de camino al trabajo. Su brillante idea, acto seguido, fue subirla a su Facebook, justificando el momento tan inoportuno de la grabación diciendo: "Ahora que estoy solo y me da un poquito menos vergüenza".

Su discurso improvisado comienza así: "Muy buenos días, voy de camino al trabajo y voy a aprovechar para grabar este vídeo. Mi nombre es Juan Antonio Malagón, ya me conocéis, y quiero decir que soy el candidato por el Partido Popular para la alcaldía de Albendín". Hace hincapié en que su único objetivo es "crear empleo", frase que reitera en repetidas ocasiones, para después matizar "empleo directo y más para las mujeres que para los hombres".

Su misión se vería satisfecha cuando su pueblo pudiera decirle "estamos contentos, la vida nos ha cambiado, esto es lo que Albendín necesitaba".

El mensaje termina confiado: "Espero que entendáis lo que os quiero decir y espero vuestro voto en las próximas Elecciones municipales". Lo que seguro que no se esperaba era que acabaría en los medios de comunicación criticado por la conducción imprudente.

A pesar de ello, durante la grabación desvía constantemente su mirada de la carretera para mirar al móvil. Además, casi al final el dispositivo cambia de altura, con lo que no encajaría su explicación de que iba colocado en el salpicadero. Por no mencionar que, en caso de estar sujetándolo él realmente, el volante quedaría sin sujeción casi al terminar cuando retira la otra mano para saludar a cámara.

El vídeo fue retirado a las pocas horas de las redes sociales, aunque ya se había filtrado a la prensa.

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