Un año más, en un marcado contexto de emergencia social, las diversas columnas que conforman la Marcha de la Dignidad y que proceden de todo el Estado han confluido en Madrid para hacer oír su voz en defensa de los servicios públicos y exigiendo el fin de los recortes, una mejora en la situación laboral, el derecho a una vivienda digna; en pocas palabras, demandando mayor justicia social para todas las personas.

Asimismo, y desde la protesta colectiva de miles de manifestantes, se propondrá la convocatoria de una huelga general para el 22 de octubre del año en curso, cuya finalidad será un paro total en el trabajo y en el consumo contra las reformas laborales llevadas a cabo por los gobiernos del PP y del PSOE que, sin contribuir a la creación de empleo, han conducido a la pérdida de los derechos sociales de todos los trabajadores y trabajadoras.

Todas estas reivindicaciones se harán bajo la atenta mirada vigilante de 1.200 antidisturbios que la delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha dispuesto para blindar la capital y "proteger" el libre ejercicio de los derechos de la ciudadanía así como su integridad física. No obstante, desde los organizadores de esta Marcha de la dignidad se confía en que ésta se desarrolle de manera pacífica, aunque siempre existe el riesgo de que algunos 'radicales' vengan con ganas de reventar la manifestación.

Pero, aún así, han sido miles los y las manifestantes que, desde toda la geografía española (País Vasco, Andalucía, Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana...) han llegado a Madrid para exigir 'Pan, Trabajo, Techo y Dignidad', agrupados en nueve columnas que han caminado durante varios días y a los que han sumado su apoyo distintos movimientos sociales, partidos políticos (como Podemos e IU), sindicatos y otras personalidades de renombre (como Julio Anguita, ex coordinador de IU; o Diego Cañamero).

Todas estas persona han llegado a la capital de España para unir todas sus voces en una sola que, de forma pacífica y contundente, exigirá el fin de las políticas austeras impuestas por el capitalismo agresivo y despiadado representado por el gobierno del PP que, lejos de solucionar la crisis económica, están llevando al país a una alarmante situación de emergencia social, con millones de personas sin empleo, muchas de ellas sin ningún tipo de ingresos, otras muchas sin casas porque los bancos que hemos rescatado con el dinero de todo el conjunto de la ciudadanía los ha desahuciado, otras tantas sobreviviendo de la solidaridad de sus vecinos y vecinas, y la gran mayoría con un presente incierto y un futuro más bien negro.

Por ello, todas ellas han acudido a Madrid impulsados por un espíritu de lucha provocado por el hartazgo de una situación que nos está dejando a la gran mayoría de la ciudadanía sin pan, sin trabajo, sin techo e incluso sin dignidad.

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