Santa Cruz de la Sierra, al este de Bolivia, es uno de los departamentos donde existe una mayor oposición al MAS, el Gobierno de Evo Morales. La mañana electoral en los colegios de la carretera Norte se despertó muy activa. Los residentes aprovecharon para instalar mesas con venta de comida en las inmediaciones de los colegios. Zumo de mandarina, agua de coco y hamburguesas de carne de vaca con yuca eran los platos reinantes con los que los votantes se entretenían en las largas horas de espera.

Las votaciones son obligatorias entre los residentes y tras depositar el voto se les entregaba un resguardo que deben presentar en los bancos si desean retirar dinero.

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De lo contrario, tendrán una penalización de tres meses por no haber acudido a las urnas. Los colegios se dividían en filas con mesas para votar, asignadas según un número. Los votantes se resguardaban del calor debajo de los paraguas hasta que les llegaba el turno. Más de dos y tres horas se registraron en algunas de las filas, que concluían tras depositar el voto en unas urnas de cartón instaladas para tal efecto.