Una vez finalizadas la elecciones autonómicas convocadas en Andalucía para el pasado 22 de marzo, los partidos que hayan obtenido representación parlamentaria recibirán una determinada cantidad de dinero en concepto de subvención electoral, vinculada a sus resultados.

La cuantía de dicha subvención viene determinada por la orden de la Consejería de Hacienda y Administraciones Públicas de la Junta de Andalucía, publicada el 28 de enero. El límite de gasto en campaña electoral por formación política se sitúa en 3,67 millones de euros.

Dicha orden establece que los partidos políticos recibirán 22.299,12 euros por escaño conseguido, y 82,29 céntimos de euro por cada voto obtenido.

A esto se sumaría una subvención por 'ayudas a la propaganda electoral' gratuita por correo (el denominado 'mailing'), que oscila entre los 11,36 y los 35,27 céntimos de euro por elector, siempre que se supere el cinco por ciento de votos en las distintas circunscripciones electorales, pero en este caso, justificando también que se ha llevado a cabo de forma efectiva.

Pues bien, según estos datos, Ciudadanos, la formación que lidera Albert Rivera, y que obtuvo nueve escaños en el Parlamento andaluz, tendría derecho a 200.000 euros en función de dichos escaños, a lo que se sumaría el importe de los 368.988 votos que consiguió, que supondrían unos 300.000 euros más.

Pero para recibir el total de esta cantidad, tendrían que justificar que ese dinero se ha gastado efectivamente en la campaña electoral, por lo que Ciudadanos solo recibirá 200.000 euros, que fue el gasto total de la formación en dicha campaña, siendo así la más barata de entre todos los partidos que consiguieron representación parlamentaria.

La formación no llevó a cabo el 'mailing', por lo que no recibiría nada por ese concepto. Precisamente la candidata de Podemos, Teresa Rodríguez, estimó en un millón de euros lo que hubiera supuesto el gasto en dicho 'mailing', con lo que la cifra de ahorro es considerable.

Para el caso de esta última formación, Podemos, el partido liderado por Pablo Iglesias, las cifras serían las siguientes: unos 335.000 euros por los quince escaños en el Parlamento, a los que habría que añadir unos 484.000 euros por número de votos, que fueron en total 590.011.

Un total de unos 818.000 euros, de los que Podemos solo justificaría los 410.000 euros que costó su campaña electoral, el doble que la de Albert Rivera.

El resto, al igual que Ciudadanos, tendrá que devolverlo. La formación de Iglesias tampoco realizó 'mailing'. Para el caso de IU, partido que gastó unos 900.000 euros, el retorno de la subvención electoral, sumando escaños y votos, se situaría en los 335.000 euros.

La diferencia tendrá que cubrirla con sus propios fondos.

Con estos datos y estos resultados, las dos nuevas formaciones han dejado claro que otra forma de hacer campaña es posible, y que se puede reducir considerablemente el gasto electoral financiado con fondos públicos. Como señala Carlos Cuadrado, secretario de Finanzas de Ciudadanos, 'Es un cambio de filosofía. Nos hemos acostumbrado a trabajar con pocos recursos'. Y a la vista está que el despilfarro en campañas electorales no supone mejores resultados. El 'éxito histórico' de la formación al entrar de golpe con nueve diputados así lo ratifica. Que otros vayan tomando ejemplo.

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