La gente se ha manifestado con libertad y de procedencias diferentes y variadas, a juzgar por el aspecto de los manifestantes, casi todos ellos como cualquier vecino de donde vivimos, e incluso algunas personas con atuendo más elegante, pero que coinciden con el objetivo de la manifestación. La gente empezaba desde muchos puntos, desde la Puerta de Alcalá, Colón, Atocha, la Gran Vía, de muchos puntos de Madrid. Y conseguían que cuando llegaba la hora de empezar, el mediodía justo, la Cibeles estaba ya a rebosar y cumplía con los tópicos de que "No cabía ni un alfiler".

En la calle Alfonso XII, llegando ya a la Puerta de Alcalá, había muchos autocares de gente que ha venido desde cualquier punto del Estado, lo ponía bien claro en el parabrisas de cada uno, y ya en la propia manifestación, se veían banderas de muchas comunidades autónomas, Asturias la que más, incluyendo una megabandera de más de diez metros de largo que portaban varios voluntarios.

También varias de Catalunya, aunque era la "senyera", no la "estelada". Y de otros países, la griega era la más numerosa. Pero la más vista era la española republicana, cuyos portadores ondeaban con absoluta sinceridad.

Ya sobre las dos de la tarde, con la Puerta del Sol llena de gente de arriba abajo y casi imposible avanzar por ella, los líderes de Podemos, que según Luis Alegre, el representante del partido por la noche en el debate de La Sexta Noche y posible Secretario General en Madrid, habían decidido ir en segundo lugar de la manifestación, para cederle a la gente el protagonismo de la misma, empezaron sus discursos.

La gente, sincera en su comportamiento pero siempre civilizado, aplaudió o abucheó a algunas personas que pasaban o que divisaban allí en Sol (allí está la sede de la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP).

Los altavoces difundían los apasionados discursos de Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y demás dirigentes importantes de Podemos, aunque en algunos puntos el sonido llegaba demasiado distorsionado, por el eco que toda la acústica de Sol repartía y según los sitios en donde estuvieran dichos altavoces.

Había mucha gente en la mayoría de los bares de la zona, que no daban abasto en atender a los clientes ocasionales, desde las cafeterías a las tiendas con toda clase de variedades de pizza a las de comida rápida. Desde algunos de estos sitios de las calles adyacentes a Sol, se podía ver parte de la manifestación y en donde había un poco de sitio sin el agobio de tanta gente junta.

Luego, en La Sexta Noche, Luis Alegre se encontró con el Eduardo Inda de siempre recordando machaconamente lo mismo referente a su partido y sus líderes, y con la representante del PP Arenales Serrano, que llegó a reprocharle "Cada vez que vengo a este programa y viene uno de Podemos, me dejan mensajes insultantes en mi Twitter", reprochándoselos a Alegre, como si la culpa fuera de él. Le enseñó el móvil para demostrárselo. Alegre dijo que también a ellos les atacan en Twitter. Y José Bono, entrevistado en el programa, hizo una comparación entre Sol y Colón, más grande la segunda, que el Cardenal Rouco la llenaba con muchas manifestaciones, sosteniendo que sólo con manifestaciones no se gana el poder.

Y volviendo a Inda, su obsesión con Podemos y Venezuela juntos le valieron nuevos fotomontajes paródicos en Internet, donde aparece en un manicomio, con camisa de fuerza y psiquiatras diciendo cosas como: "Es irrecuperable, no para de decir Podemos, Venezuela, Pablo…"

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