Durante el 2014, el número de afiliados a la Seguridad Social aumentó en casi medio millón de empleos que se tradujo en un 2,55% más y que significó la primera subida notable desde el 2007. Asimismo, el número de desempleados recayó en 253 mil 627 (5,39% menos y que representa la mayor caída desde 1998). ¡Albricias! Adiós, crisis.

Sin embargo, como suele pasar en lo que se refiere al gobierno de Rajoy, aún esta buena nueva tiene un alfiler envenenado pinchando la burbuja de júbilo y optimismo del gobierno: la baja (muy baja) calidad de los empleos generados es de preocupar y no poco.

Si sólo se miran las cifras, se puede afirmar que la reforma laboral de Mariano Rajoy permitió crear trabajo, sí, pero el ritmo de crecimiento de la economía, muy a su pesar -y el nuestro, sobre todo-, es menor, además de que no logró mejorar la estructura del mercado de trabajo como prometió el Ejecutivo.

El 2015 representa para el Presidente Rajoy un tiempo crítico para conseguir uno de los principales objetivos planteados durante su campaña electoral -que el diputado González Pons llevó a la estratósfera de la exultación cuando aseguró que su partido crearía 3 millones de puestos de trabajo.

El jefe del Ejecutivo se planteó que su administración acabe con menos parados de los que se encontró. Como todo su programa y todas sus promesas de campaña, el delicadísimo asunto de la recuperación del empleo tampoco fue cumplido. Zapatero termina su gobierno con 4 millones 422 mil 359 personas sin trabajo, frente a los 4 millones 447 mil 711 con los que cerró el 2014.

A este respecto, Rajoy tuiteó: "Los datos que hoy conocemos de empleo y Seguridad Social son un estímulo para seguir trabajando porque la recuperación llegue a todos".

Como suele pasarle al Presidente de Gobierno, es prácticamente imposible que se detenga cuando ha comenzado a lanzar frases jubilosas y llenas de optimismo, aunque la realidad de sus gobernados se encuentre muy alejada de sus datos. También dijo que en el 2015 habrá más puestos de trabajo que en 2014 y, como también le pasa con demasiada frecuencia a su Ministra del empleo, Fátima Báñez, aseguró que las cifras del mercado laboral superarán "con muchos" (¿de qué estaría hablando?) las previsiones oficiales.

De los 16 millones 727 mil 89 contratos firmados en 2014, únicamente 1,35 millones fueron indefinidos. No se quiere ser incisivo, pero hay que recordarle a la Ministra Báñez que eso significa que 15 millones 377 mil 89 han ido y venido de las filas del INEM constantemente. Ante los datos "fríos" y alegres del aumento del empleo, la Secretaria de Empleo del Partido Socialista, Mari Luz Rodríguez, afirmó que lo que el PP llama crear empleo a tener un trabajo de tres días a la semana y con sueldos de miseria, y que se está construyendo un mercado laboral de pésima calidad y escasa solidez.

Comisiones Obreras reveló que el empleo creado es "temporal, parcial y devaluado", que las felices cifras de Fátima Báñez en la caída del paro se deben también a que por desánimo, las personas han desistido de buscar trabajo, y por supuesto, la migración.

Por otra parte, como si se tratara de un mal chiste, la CEOE califica de alentadores los datos y considera que aún se pueden crear medidas para "mejorar la competitividad de las empresas avanzar así en el largo camino que queda por recorrer para alcanzar los niveles de empleo previos a la crisis.

Es lo que hay y no parece que la euforia del Jefe de Gobierno pueda encontrar eco y comprensión en la población que proyecta los datos que tan contento le tienen.

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