Según un artículo publicado en el periódico germano "Der Spiegel", la canciller alemana Angela Merkel, considera que la Unión Europea está en condiciones de asumir que Grecia abandone la zona euro. Posibilidad que fue bautizada en Berlín como "Grexit", y que consideran inevitable si Syriza llega al poder en las próximas elecciones anticipadas del país heleno, previstas para el 25 de enero. Tanto Merkel como su ministro de Finanzas, Wolfgang Schaüble, aseguran que aceptarían dicha salida si el futuro Gobierno griego lo decide así, ya que la zona euro se ha consolidado desde 2012, punto álgido de la crisis, y se podría manejar sin excesivo riesgo.

Este cambio radical de postura se debe a que la amenaza de "contagio" de la crisis griega a otros países de la Unión Europea se ha reducido de forma considerable por varias razones. En primer lugar, el éxito de los planes de saneamiento de las economías de Irlanda y Portugal, a los que se da por rehabilitados. En segundo lugar, la Unión Europea cuenta ya con un efectivo mecanismo de rescate, el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), que entró en vigor en julio de 2012 y que funciona como un organismo permanente para la gestión de eventuales crisis, con el fin de salvaguardar la estabilidad financiera en la zona euro. Este mecanismo está administrado por un Consejo de Gobernadores, formado por los ministros de Economía y Finanzas de los países miembros de la zona euro, y es el encargado de la toma de decisiones, con un capital fijado de setecientos mil millones de euros.

Y en último lugar, se señala la Unión Bancaria, un mecanismo de control, supervisión y resolución de crisis de las entidades bancarias, aprobado en abril de 2014, que garantiza la seguridad del sector crediticio.

La "teoria del dominó", que advertía del peligro de una reacción en cadena que pondría fin a la Unión Europea si uno de sus miembros caía, ha dado paso a la "teoría de la cadena": si el miembro más débil de la cadena cae, el resto de ella se vuelve más sólida.

El gobierno alemán, por tanto, ante la "amenaza" de Syriza de dejar de pagar la deuda pública, por considerarla ilegítima, o de su renegociación, en caso de ganar las elecciones, ha dado paso a un claro cambio de estrategia, apenas unas semanas después de que Schaüble afirmase que un nuevo gobierno que acordase el abandono de las reformas impuestas por la troika en Grecia, en el marco de la política de austeridad cuyos resultados ya se han visto, dificultaría aún más su situación, y que los acuerdos del país heleno con la UE seguirían vigentes.

Alemania contempla sin duda que cualquier concesión que se le haga a Grecia pueda alentar los calificados como "movimientos populistas" en otros países europeos, como es el caso de Podemos en España, que ya ha manifestado, en palabras de uno de sus dirigentes, Pablo Echenique, que las elecciones griegas son "las primeras elecciones de España" de este año electoral.

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