Ingrid Sartiau, a mujer más buscada estos días, tras conocerse que el Tribunal Supremo ha admitido a trámite la demanda de paternidad presentada contra el Rey Juan Carlos I, ha concedido una entrevista a "La Otra Crónica", del diario "El Mundo", en la que afirma que su única intención es tener un padre y que España la acepte. Asegura que no quiere dinero, que es consciente de la grave situación económica que atraviesa nuestro país y que solo pretende llenar un vacío de más de 40 años.

Sin embargo, en la demanda que ha interpuesto, que fue presentada en el año 2012, cuando Don Juan Carlos todavía reinaba, consta que si es reconocida como hija legítima del monarca, le correspondería en concepto de derechos legitimarios la cantidad de 100 millones de euros, en base a la fortuna de 3.000 millones de euros del Rey Juan Carlos, que fue publicada en los medios.

Pero el documento recoge también que Ingrid estaría dispuesta a renunciar a esa cantidad si mantiene, al menos, un encuentro distendido con su supuesto padre.

Ingrid, que dice sentirse emocionada y muy estresada por la repercusión mediática que ha tenido su caso, no habla español ni inglés, solo francés y flamenco. Reside en Amberes, junto con su actual pareja, Thierry Morraye, y sus dos hijos, Guillaume y Aude, fruto de un matrimonio anterior, donde se dedica a la cría de caballos, que es su pasión. Su familia la apoya incondicionalmente en este asunto, e incluso su hija Aude, azafata y modelo, ha colgado en su perfil de Facebook un fotomontaje con la Infanta Cristina, para demostrar, según ella, que tienen un parecido más que razonable.

No obstante, Ingrid asegura que hubiera preferido que su padre fuese una persona normal, ya que probablemente todo hubiera sido más sencillo, y mantiene que ella quiere seguir teniendo una vida tranquila.

Su madre, Lillian Guislaine Sartiau, de 82 años, certifica que en el año 1965 mantuvo relaciones con Don Juan Carlos, "sin protección anticonceptiva".

Dice que en esa época el monarca, con 31 años y todavía Príncipe de Asturias, era un hombre de ojos azules guapo, gentil, apuesto y dulce. De esa relación nació Ingrid al año siguiente, en 1966. Lillian mantuvo su secreto hasta hace diez años, y durante todo ese tiempo contó que el padre de su hija había muerto en un accidente de avión.

Asegura que ha mandado varias cartas a la Casa Real disculpándose por el revuelo que se ha producido. Su testimonio ha sido considerado como un "principio de prueba constituido", que ha dado pie a que la demanda de paternidad sea admitida a trámite.

El Rey Juan Carlos dispone ahora de veinte días para responder a la demanda. Ingrid insiste en que solo quiere iniciar una relación paterno-filial con él. En el caso de que el monarca se negase a someterse a la prueba de ADN, ésto sería considerado como indicio afirmativo de paternidad. En las próximas semanas veremos cómo se desarrolla el proceso judicial, el primero de este tipo que se produce en la Historia de España.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!