Que España está sumida en unaprofunda crisis económica lo sabemos todos. O al menos, eso nos dice elGobierno español cada vez que tiene que justificar una medida tan drástica comolos últimos recortes en sanidad o educación, los dos pilares fundamentales enuna sociedad económica y en un Estado que propugna el estado del bienestar comolema fundamental.

No es que pretenda yo poner enduda esa tan renombrada crisis económica, pero sí cuestionar las prioridadesdel actual Gobierno. Sabemos que gestionar un país no es fácil, pero igual queno lo es una casa, donde cuando las cosas están difíciles, hay que establecerun claro orden en las prioridades a la hora de gastar.

Ante esto, hemos podidocomprobar cómo, para el Gobierno del PP, la Iglesia –institución quepreviamente a la época franquista estaba separada del Estado - sigue siendo unaprioridad, pues el mismo BOE ha publicado como dicha institución recibemensualmente la no despreciable cifra de más de trece millones al mes. Encambio, se nos vende que la retirada de dinero a leyes como la de ladependencia es un mal inevitable. El Gobierno justificó este recorte aduciendohacerlo en contra de su voluntad pero aleccionándonos a todos argumentando queno somos todavía uno de esos países que pueda permitirse tan gran lujo, en suspalabras.

La Iglesia, como cualquier otraempresa o institución, tiene derecho a pedir todas las ayudas y subvencionesque quiera.

Pero el Gobierno, como supuesto representante del conjunto de laciudadanía, debería ser coherente y responsable para ser capaz de priorizar enbeneficio de la sociedad y no de sus asociaciones amigas, que en absolutorepresentan los intereses generales de España. Y es que se nos podrían ocurrirmuchas formas de invertir esos trece millones mensuales que en la Iglesiacatólica, especialmente teniendo en cuenta el elevado número de personas que nodisponen de ingresos y la gran cantidad de familias que tiene que subsistir coningresos que están muy por debajo del umbral de la pobreza.

Con todo, mientras sigan sindesaparecer estas ayudas, los asesores y la cantidad de cargos inútiles quereciben dinero del Estado, no deberíamos parar de denunciar la estafa que estásuponiendo esta crisis y la manera en la que muchos, demasiados, se estánaprovechando.

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