El lehendakari (jefe del Gobierno autónomo vasco) Íñigo Urkullu, del PNV, y Artur Mas, presidente de la Generalitat de Cataluña, se han reunido este domingo, antes de presidir juntos el encuentro de fútbol entre las selecciones de Euskadi y Cataluña. El resultado de esa reunión, sobre todo protocalaria, es una declaración conjunta.

No hubo declaraciones de ninguno de los dos presidentes al término de la reunión de trabajo, celebrada en Vitoria, en la residencia oficial del lehendakari. Fue el Gobierno vasco el que informó de la reunión, mediante un comunicado. En dicho comunicado, los mandatarios catalán y vasco expresaron su intención de aunar esfuerzos para combatir la creciente recentralización promovida por el Gobierno español presidido por Mariano Rajoy.

Es curioso que los nacionalistas vascos y catalanes hablen ahora de proceso recentralizador en España. Algo de lo que solo hablan ellos y solo ayer. Si de algo se habla hoy en España, por lo que a centralismo o descentralización se refiere, es del proceso soberanista catalán, sobre el derecho a decidir o no de los catalanes, o de modificar o no la Constitución española para hacer de España un estado federal y dar así mejor encaje a Cataluña con el resto del país.

Ni Mariano Rajoy ni nadie de su gobierno ni de su partido, el Partido Popular, ha hecho en los últimos tiempos el menor comentario que pueda ser interpretado, ni de lejos, como afán recentralizador de la política española. Algún partido político pequeño, como UPYD, no ahora, desde su nacimiento, sí que vienen pidiendo no la recentralización del Estado, sino la igualdad entre todos los españoles, suprimiendo los privilegios viejos, forales y fiscales, de los que vienen disfrutando vascos y navarros y que les hacen mucho más ricos que al resto de españoles.

Nada nuevo y, por supuesto, ni el Partido Popular ni su gobierno han mostrado la más mínima intención de hacer caso a la petición de UPYD.

Ni comentario ni acción. El ministro de Hacienda, el señor Montoro, acaba de conceder a las autonomías el perdón de los intereses de la deuda, lo que supone para las autonomías más endeudadas, la primera de ellas Cataluña, una importante inyección de millones de euros.

Y eso en contra de los intereses de las autonomías más austeras y cumplidoras de los requisitos presupuestarios, como por ejemplo Madrid.

Por lo tanto, la declaración de Urkullu y Mas no puede entenderse sino como otro brindis al sol. Una mentira más de las que inundan los discursos nacionalistas para justificar su victimismo histórico.

Algo que decir para poder ir después al palco de un campo de fútbol en el que, más que un partido, se celebraba una manifestación independentista. Un encuentro entre dos selecciones que no pueden existir oficialmente, pues no tienen detrás naciones reconocidas a las que representar.

Más significativa es, sin embargo, la segunda parte del comunicado. Sin hacer mención expresa a nadie, la nota del Gobierno vasco hace una crítica implícita a Podemos al criticar la "utilización como estrategia política que algunos partidos políticos" están realizando de los casos de corrupción y la mala práctica política. Son, precisamente, los resultados que las últimas encuestas han dado a Podemos, también en el País Vasco y Cataluña, lo que más preocupa a los líderes de CiU y de PNV.

Podemos no solo está cambiando el panorama electoral en el conjunto de España. Por primera vez desde la Transición, los nacionalismos ven temblar sus reductos electorales.

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