Parece ser que la forma en que Pedro Sánchez está llevando las riendas del partido de los socialistas no está gustando a todos sus dirigentes, y esto está empezando a disparar comentarios acerca de las desconfianzas internas. Hasta el punto de que uno de los comentarios que más se están escuchando en las últimas horas es la pérdida de dicha confianza por parte de la actual presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que fue la que avaló a Pedro Sánchez para que llegara a ser el nuevo secretario general.

A pesar de haber dicho que no apoyó a nadie en el Congreso de Madrid, en las elecciones que se celebraron entre los militantes del partido, hace tan sólo cinco meses, ella le apoyó.

La presidenta andaluza, que también lo es del Partido Socialista de Andalucía, parece ser que ya no confía en Sánchez y su manera de dirigir al partido. Especialmente se rumorea que su llamada al programa de Telecinco "Sálvame" fue lo que empezó a hacer que se resquebrajara esa confianza, ya que, según sus propias palabras, ella prefiere una comunicación "más ortodoxa", a diferencia de Pedro que es más heterodoxo.

En unas declaraciones realizadas a un periódico aragonés el mes pasado, dejó caer que ha cumplido su palabra con Andalucía y que el futuro "ya se verá", suavizándolo después al decir que no está pensando en eso en este momento.

Pedro Sánchez parece que se está viendo venir el ataque por una parte del partido que no está de acuerdo con su filosofía de cómo se debe manejar la política del PSOE. En un programa de La Sexta dijo que nunca le ha dado reparo competir, y que lo hará en julio del próximo año en las primarias que se celebrarán para elegir al candidato que se presentará a las elecciones para alcanzar la presidencia del Gobierno español, sea el que sea el "compañero o compañera que se vea capacitado" para presentarse.

Los pesos pesados del partido socialista se están acercando más a Susana Díaz, entre ellos el que fuera candidato a la secretaría general, Eduardo Madina, que parece estar reconstruyendo sus relaciones con la presidenta tras haberle dejado en segundo plano al apoyar "discretamente" a Pedro Sánchez. Algunos de los que votaron por él dicen ahora que le apoyaron para ser secretario general del partido, no el candidato a ocupar la Moncloa, y la mayoría de ellos rechazan completamente sus improvisaciones y decisiones "no consultadas", reconociendo que están enfadados con él.

Opinan que, si en las próximas elecciones municipales no consigue obtener unos buenos resultados, podría ser el final anticipado de su carrera como candidato a la presidencia, ya que si se presentara Susana Díaz, "arrasará".

Sin duda, será de las carreras políticas más breves, más corta aún que la de Hernández Mancha, que no alcanzó los dos años al frente de Alianza Popular, nombre que tenía anteriormente el PP.

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