En la entrevista realizada esta noche por la periodista Ana Pastor al ministro de Industria, José Manuel Soria, en su programa "El Objetivo", y después de plantearle varias cuestiones relacionadas con el tema polémico de las prospecciones petrolíferas frente a las costas de Canarias, le pasaron un vídeo retrospectivo. El ministro Soria defendió a capa y espada que se realicen las tareas de búsqueda de crudo y la antepuso a los beneficios que provienen del turismo, que en Canarias es la mayor fuente de ingresos de la comunidad insular.

Justamente todo lo contrario que en el 2011, en dicho vídeo, declaraba el diputado del Partido Popular que entonces era cabeza de lista por Valencia para las elecciones generales, Esteban González Pons, actualmente Portavoz de la Delegación Española del Grupo Popular en el Parlamento Europeo.

Pons, en un mitin de la campaña electoral de los populares, habló de unas prospecciones que se estaban realizando frente a las costas de Málaga y que fueron aprobadas por el gobierno que en ese momento presidía José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE.

En esa ocasión, el turismo malagueño tuvo más importancia que la posibilidad de encontrar petróleo a unas millas del litoral andaluz. González Pons dijo que, si tenía que decidir entre ambas cuestiones, se decantaba indudablemente por el turismo. La periodista le puso el vídeo para ver su reacción ante las cámaras, y el ministro declaró que estaba completamente en contra de esas palabras, y agregó que ya se lo había dicho en privado, que no estaba en absoluto de acuerdo con él.

El tema de las prospecciones levantó una gran polémica en la comunidad canaria, provocando varias manifestaciones populares en su contra, y hasta el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero Baute, de Coalición Canaria, hizo una petición de consulta popular para que fuera el pueblo canario el que decidiera si quería o no que Repsol iniciara dichos trabajos en busca del oro negro. Esa consulta solicitada tuvo la mala suerte de haber aparecido en plena efervescencia del caso de la independencia de Cataluña, que fue suspendida por dos veces por el Tribunal Constitucional, a petición del Gobierno de Mariano Rajoy.

Ante la polémica aún mayor que se hubiera generado de haberla permitido, el Ejecutivo del Partido Popular se vio obligado a prohibirla y, de esta manera, dar luz verde a que el barco de la compañía petrolera iniciara su trabajo.

Resulta curioso que dos componentes del mismo partido, el PP que está en el poder actualmente, que se ha destacado de todos por ser el que más promesas electorales ha incumplido y más mentiras ha dicho (recordemos la mítica frase de Rajoy cuando dijo "Prometí bajar los impuestos, y los he subido"), se contradigan entre ellos, en vez de mostrar una imagen de unidad, que sería lo deseable en las circunstancias altamente negativas en las que se encuentra el Gobierno, tanto entre la opinión pública respecto a su gestión como en la intención de voto que muestran todos los sondeos realizados.

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