Cuando hablamos de Aristocracia siempre pensamos en un grupo de personas con título Nobiliario heredado desde la Edad Media; para ser más exactos la organización de Señores creada por Carlomagno al crear el feudalismo. Pero de hecho el término del inventó Platón para designar a los que habían de regir su República. Literalmente significa gobierno de los mejores, refiriéndose a que el gobierno sólo lo podían ejercer los más capacitados de la sociedad. No era una Nobleza hereditaria, muy común en los humanos, sino que la sociedad tenía que escoger de forma objetiva quienes eran los mejores y cederles el poder total.

Dos mil años después sabemos que esta República Platónica ha acabado siendo la base teórica del Fascismo; no porque la fuera, el fascismo es anterior, sino porque era la justificación teórica del fascismo clasista del mismo Platón. Atenas, patria de Platón, ejercía una democracia radical; donde los cargos eran por sorteo y las decisiones se tomaban en la Ágora. Platón tenía como maestro Sócrates, muy crítico con la democracia ateniense. Sócrates creía que la mayoría de atenienses se movían más por sus espurios intereses que por el bien común de la república; siendo ésta terreno abonado para oradores con retórica populista, que agitando miedos y codicias, conseguían beneficios a costa del estado dañando a los ciudadanos. Platón intentó dos veces llevar a cabo su república con resultados nefastos (en una terminó vendido como esclavo).

Al pueblo se seduce fácilmente. Aunque la gracia no está en ser bien hablado, guapo o encantador, cosas que verdaderamente ayudan; sino encontrar el resorte que dispare la fascinación por el nuevo líder. Pero en momentos de incertidumbres y miedos se propicía la aparición del Salva patrias. Este personaje canaliza estos miedos, convirtiéndolas con certezas y esperanza. No importa que su mensaje sea contradictorio o poco realista, lo más importante es que abre una luz y sus seguidores harán lo que sea para evitar que se rompa.

La aparición de Podemos es un poco esa luz de esperanza. Una parte importante de la sociedad ha pasado de tener un futuro, o al menos eso creían, a no tener seguro como sobrevivir al día siguiente. Se sienten estafados, con justicia, cuando el gobierno y otros actores sociales los empujaban a comprar bienes y vivir por encima de sus posibilidades, y ahora los han dejado colgados. Obviamente nadie les obligó a contraer estas deudas, pero ellos no estaban preparados para entender que estaban haciendo; sólo que les decían que aquello era un chollo y que lo hacía todos. Pero ha aparecido una luz en el horizonte, alguien que les dice que ellos no tienen ninguna responsabilidad, que les marca cuales son los responsables de su desgracia y que los quemarán como las brujas del siglo VI en medio de la plaza. No les explican cómo arreglarán la situación, pero prometen sangre, y teniendo en cuenta el enojo colectivo, es un buen reclamo publicitario.

Malos tiempos para la democracia, no olvidemos que Julio Cesar quería acabar con la corrupción de los Patricios y regenerar la democracia, y murió como Dictador Vitalicio con aspiraciones a rey. Vuelto a Atenas cada vez que un Tirano se hacía con el poder era para salvar al pueblo y la democracia.

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