El secretario general del PSOE, PedroSánchez, protagonizó el programa de la Cuatro dirigido porJesús Calleja, “Planeta Calleja”, que le sometió a dosretos: primero, el descenso de un aerogenerador de 70metros de altura, y segundo, la escalada del alicantino Peñónde Ifach. Pero además, el presentador hizo un recorrido junto aSánchez por su vida profesional dentro del mundo de la política, ymostró también aspectos de su vida personal y familiar. Recorridoque empezó a las ocho de la mañana con una carrera por la Casa deCampo. “Es la primera vez que quedo con un político en mallas”,confesó Calleja.

Una de las paradas delrecorrido fue el Congreso de los Diputados, donde señaló el asientoque ocupa el actual presidente del Gobierno, momento en que dijo:“Este será mi escaño en el 2015”, asegurando que estáconvencido de que va a ser el próximo presidente delGobierno, eso sí, trabajando desde la humildad y con la confianzapuesta en que desde el Partido Socialista se puede generar el cambioque necesita el país. Frente a la foto firmada por el Rey que tieneen su despacho, se proclamó republicano de valores, como su partido,pero afirmó que el Rey le cae muy bien, que le gusta, al igual quela reina:“Creo que tenemos un buen rey”.

Tras unas cuantas horasde mostrar su faceta profesional, se adentraron en casa de PedroSánchez, donde compartieron mesa y mantel, y donde el lídersocialista presentó en televisión a su mujer, Begoña Gómez, ya sus dos hijas, Ainhoa y Carlota.

Begoña, bilbaína de poco más de40 años, y directora de la consultoría Task Force, ya se habíadejado ver en los mítines que realizó Sánchez para recabar apoyosa su candidatura a las primarias del PSOE, aunque era la primera vezque las cámaras entraban en su casa. Aseguró que intenta llevar unavida normal, a pesar de las responsabilidades que han surgido a raízdel nuevo papel de su marido que, pese a todo, le echa una mano en lastareas del hogar: “Él recoge y pone el lavavajillas”, ycuenta que a veces prepara los típicos platos de soltero, comoespaghettis, pizzas o tortilla, aunque la que cocina es ella.

Y loque tiene claro es que si realmente su marido sale elegido presidentedel Gobierno, no le gustaría tener que mudarse a La Moncloa, inclusopreguntó a Pedro Sánchez si podía decidir si ir o no. “No tengoni idea”, fue lo que él le contestó.

En su vida personal, elpolítico socialista se declara fan incondicional del Atlético deMadrid y del Estudiantes.

Suele tomar algún gin-tonic.Mientras se encontraba colgado de las alturas junto a Calleja,confesó que estaba viviendo un sueño que no había pensado alcanzarnunca, y que aunque es consciente del difícil y complejo momentopolítico que vive nuestro país, lo está disfrutando. A Podemos,el enemigo a batir si las encuestas no engañan, le lanzó un mensajeclaro: que cambien el el mal rollo y la rabia que tienen porpropuestas y por algo positivo, que es la única forma de cambiar elpaís. Entramos en año de elecciones, veremos si su predicciónsobre la presidencia del nuevo gobierno se cumple.

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