Se aproxima unaépoca de cambios. Si van a ser más o menos drásticos, es unaincógnita, aunque las encuestas muestran cataclismo para losacomodados en el poder y éxitos para algunos aspirantes. Esto estádando lugar a una serie de pactos inestables y alianzas imposiblespara intentas preservar su estatus e incluso aspirar a gobernar.

PP y PSOE

Este se antoja, sinlugar a dudas, el más increíble. Los socialistas niegan por activay por pasiva un posible pacto con sus enemigos tradicionales. Noobstante, ya lo hicieron en su día en Euskadi para tratar de echardel poder al PNV. Sus electores no lo entendieron así y el fracasofue rotundo.

Los votantes delPSOE no comprenden un pacto con la derecha. Muchos de ellos aún noson conscientes de que este partido cada día representa menos a laizquierda y el socialismo en este país. Sus aspiraciones a gobernarles hace imposible mantener una política decente que vele por losciudadanos más desfavorecidos.

Por su parte, el PPtiene menos problemas. Con tal de mantener el poder y tener aPodemos alejado, cualquier solución es buena.

Podemos e IU

Un posible pacto quedecepcionaría a gran cantidad de votantes y seguidores de Podemos.IU está en caída libre y los intentos por reflotarla con nombres ysangre joven como Tania Sánchez o Alberto Garzón no parece estarsurtiendo el efecto deseado.

Por su parte, elgrupo de Pablo Iglesias ya dijo en su día que estaban dispuestos aun pacto que IU rechazó. Hoy en día, con los casos de corrupciónasociados a la coalición de izquierdas, probablemente muchosvotantes de Podemos no verían con buenos ojos esta asociación.

CIU y ERC

Sin duda, un pactocontra natura brutal.

Izquierda y derecha en estado puro. En Cataluña parece que cualquier vía paralograr la independencia es buena. Ello llevaría al mesiánico ArturMas a pactar con quien haga falta con tal de conservar el poder.

Por supuesto,Junqueras, que parece tener más cabeza, paciencia y mejor cartel queMas, le da largas.

Cuanto más tiempo pase, mejor para ERC y peor paraCIU. Ambos lo saben y mantienen su juego en la cuerda floja mientraslo paga la ciudadanía.

Ciudadanos y UPyD

Un pacto pornaturaleza que favorecería a los segundos. Los de Albert Riveravienen subiendo con fuerza mientras UPyD comienza a decaer en lasencuestas. Los votantes no ven claro el trabajo realizado estos añospor la formación de Rosa Díez.

No obstante, es UPyDquien se niega a un pacto con Ciudadanos que podría ser clave parala gobernación de un país que cada día está más dividido.

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