Parece que el Gobierno de Mariano Rajoy batirá todos los récords en asunto de dimisiones, toda vez que hoy ha renunciado Eduardo Torres-Dulce como fiscal general del Estado después de tres años en el cargo. Ha aludido "motivos personales", según reza el comunicado que ha emitido la fiscalía, aunque para nadie es un secreto a voces que tenía diferencias marcadas con el anterior ministro de justicia Alberto Ruíz-Gallardón e igualmente se repite la historia con el actual Rafael Catalá, tampoco hay que obviar que el gobierno no ha estado muy de acuerdo con sus actuaciones en los casos Bárcenas y la querella que la fiscalía interpuso contra Artur Mas y dos miembros de su gobierno por el llamado 9N.

Se cree que estas situaciones han precipitado su salida de la fiscalía.

Según la nota del anuncio de su dimisión matiza que el ahora ex fiscal Torres-Dulce ha transmitido su dimisión al ministro de Justicia y que se incorporará a su antigua plaza en la Fiscalía ante el Tribunal Constitucional. El ministerio de Justicia también ha hecho público un comunicado con las siguientes palabras: "El Gobierno le agradece profundamente su eficacia y entrega en el fiel desempeño de sus funciones, en cuyo ejercicio ha velado siempre por la defensa de la legalidad y del orden constitucional, actuando con plena objetividad e independencia en el desempeño de sus cometidos".

Ayer saltaron las alamas cuando el Eduardo Torres-Dulce retirara sin dar una explicación fehaciente sobre dos nombramientos que eran clave en el orden del día del Consejo Fiscal, uno era el del fiscal jefe del Tribunal Constitucional y el otro el de Inspección Fiscal.

Los desacuerdos vienen de muy atrás cuando se dio a conocer algunos planes del Código Procesal Penal con los que Torres-Dulces no estaba de acuerdo por no cumplir con las expectativas para que se lograra la instrucción penal por los fiscales. Tampoco hay que olvidar los casos "Bolinaga" y "Matas", donde las opiniones son contrarias al Ministerio del Interior.

"No toleraré nunca que el Gobierno me diga lo que tengo que hacer, porque sería un delito", ha aseverado y luego puntualizó: "si tengo que sostener posición contraria al Gobierno, la sostengo".

Eduardo Torres-Dulce lleva una larga carrera fiscal, la cual ejerce desde el año 1976, ha ocupado diferentes cargo entre los que podemos destacar que en 1996 asumió el cargo de fiscal de sala jefe de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General del Estado y luego cuatro años más tarde se le nombró fiscal de la sala del Tribunal Supremo y ya en el 2005 se le designo fiscal del Tribunal Constitucional.

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