La Unión Europea le ha marcado a España un déficit máximo que no debe superar el 4,2 por ciento del PIB (Producto Interior Bruto), pero están convencidos de que con su presupuesto está en peligro mantener esa cifra. Según los ministros de Economía y Finanzas de los Dieciocho, el Eurogrupo, España terminará el año próximo con un aumento del déficit de unas cuatro décimas, lo que lo elevaría a un peligroso 4,6%, incumpliendo de esta manera el compromiso adquirido con la UE.

Este desfase de cuatro décimas podría conllevar que Bruselas tuviera que pedirle al Gobierno español que aplicara nuevas medidas "lo suficientemente eficaces" para mantener el déficit pactado, y este tipo de ajustes presupuestarios se verían directamente reflejados en los bolsillos de los ciudadanos españoles. El presidente del Eurogrupo y ministro de Finanzas holandés, Jeroen Dijsselbloem, opina que sería necesario pedirle medidas adicionales si se viera que no van a poder reducir el déficit al 4,2% en 2015 y bajarlo aún más en 2016, hasta el 2,8%, medidas que deberán ser "eficaces" para conseguir cumplir con el compromiso europeo.

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, el francés Pierre Moscovici, explicó que ha surgido una discusión respecto la definición que hacen cada uno de ellos de "medidas eficaces", ya que el Gobierno español tiene una visión del tema diferente de lo que consideran los demás componentes del Eurogrupo. Esas diferencias de apreciación entre la Comisión Europea y algunos Estados miembros tendrán que solventarse para saber hasta dónde se deberían de aplicar esos ajustes adicionales.

Quiso dejar claro Moscovici que las previsiones que realiza la Comisión Europea sobre cómo va a evolucionar la situación económica española es "muy prudente y cuidadosa" al valorar en qué forma impactarían esas reformas en el país.

En lo referente al crecimiento del PIB, mientras España es muy optimista y considera que se va a llegar a conseguir un aumento del 2%, los ministros europeos han hecho una previsión menos halagüeña, rebajándolo a solo un 1,7%, que pondría nuevamente en peligro alcanzar el acuerdo de déficit.

La Comisión opina que el plan presupuestario que ha publicado el Ejecutivo español el 28 de noviembre se ha hecho con unas previsiones más "benignas" que las suyas, tanto en la evolución de la deuda pública como en el crecimiento económico interior.

El problema que se le plantea con este contratiempo al equipo de Rajoy, que está cantando a los cuatro vientos desde Veracruz, donde está asistiendo a la XXIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno junto al rey Felipe VI, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo y otros representantes del Gobierno español, que España va a crecer al menos un 2% el próximo año, es que el pueblo español no está en disposición de asumir nuevos recortes, sean del tipo que sean.

Desde antes de que se produjera el cambio de gobierno, en el 2011, empezaron a producirse unos recortes que han ido haciéndose cada vez más y más grandes, y que se han llevado por delante muchos miles de puestos de trabajo de carácter fijo y a cambio ha dejado unos cuantos de tipo temporal y "minijobs", recortando los salarios de la gran mayoría de asalariados, que han dejado a la población muy perjudicada.

Aplicar nuevas medidas restrictivas le va a acarrear muchas más críticas y una perdida aún mayor de votos en las próximas elecciones. Se le avecinan malos tiempos al PP, pero aún peores para los españoles.

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