El Estado Español se engalana y las instituciones se visten de fiesta por la celebración del trigésimo sexto aniversario de la promulgación de la Constitución Española. Representantes de los partidos políticos españoles tanto nacionales como regionales o locales, miembros del gabinete de gobierno y del Congreso acudieron tanto a la sede del gobierno como al Congreso y otros recintos en distintos puntos del territorio nacional. Todos respondieron a la convocatoria hecha por el Partido Popular para manifestar su respeto y apego a la Carta Magna. ¿Todos? No, tal vez tampoco se le esperaba, pero la dirección y presidencia de Podemos fue el gran ausente para alivio de prácticamente todos aquellos que sí se presentaron.

Ante su inminente viaje a México, la agenda de la celebración se compactó para adecuarse a los compromisos del jefe del ejecutivo quien habría de partir a primeras horas de la tarde junto con el monarca Felipe VI y un grupo de empresarios, políticos y ministros españoles para asistir a la Cumbre Iberoamericana en la ciudad y Puerto de Veracruz.

No será el caso, pero si fuera el caso de que el Presidente de Gobierno, Mariano Rajoy se hubiese mostrado ansioso por abordar el avión de las fuerzas aéreas españolas para volar hacia un sitio en el que el promedio de temperatura es de 35ºC con la humedad ambiental al 80% (eso cuando no hay vientos del norte de 100 kms/h y con rachas de 150 kms/h), sería muy comprensible que el mandatario prefiriera aquello a tener que enfrentar que incluso su gran cómplice, el PSOE, tocara las narices con amenazas de reformar la Constitución.

Definitivamente, el calor, los mosquitos, la extrema humedad son mejores que tener que soportar a esos pesados que querían transformar su "gobiernito particular" en un estado de verdad.

Mientras el titular del Ejecutivo escuchaba una canción emblemática de la música folklórica de Veracruz, un son jarocho llamado "Colás, Colás de Nicolás" a su llegada a la ciudad costera, un grupo de representantes de PP, PSC, UPyD y C's contrarios a cualquier modificación a la Constitución que facilite el camino a los cesionistas catalanes, reúnen en Barcelona para debatir sobre… ¿qué?

Pues lo que toca, reformas, no reformas, frente político contra Mas y su desafío soberanista, etc.

Uno de los dolores de cabeza del gobierno central y particularmente de la cúpula política española, el grupo de partidos nacionalistas y secesionistas vascos y catalanes se abstienen incluso de enviar un miembro de su grupo parlamentario al festejo, representación que omitieron desde el año 2010.

En torno al cumpleaños de la jovencísima Constitución española y la polémica celebración, por aquello que se cuestiona si realmente hay algo para celebrar, se dejaron escuchar las voces de partidos políticos que sentencian que a pesar de su corta edad, la Ley de leyes ha quedado obsoleta, que no es una constitución de todos, que es rígida, restrictiva, e incluso, hay quienes dijeron que más que reformarla, habría que desahuciarla y comenzar una nueva.

Por encima del 50% de los votantes actuales en España no votó en 1978, o lo que es lo mismo, menos del 40% de la población española que tiene actualmente derecho a voto pudo participar entonces, por lo que partidos y organizaciones de izquierdas claman por un proceso constituyente que ratifique o revoque el ascenso al trono de Felipe de Borbón o que permita un modelo republicano.

Dentro de las propuestas de reforma constitucional de Podemos o IU incluyen una revisión de cabo a rabo de la ley y transformarla cuanto sea necesario hasta que devuelva la soberanía al pueblo español comprometiendo a todos a una revisión periódica de la Carta Magna para que no vuelva a quedarse rezagada y obsoleta. Tal vez no pase de un oportuno y airado discurso de efemérides, esperemos que no, aunque justamente la falta de compromisos y constancia de la mayoría de los políticos es la baza más grande del sistema político vigente. Ya veremos.

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