Jorge Fernandez Díaz, Ministro de Interior, en una entrevista concedida a Antena 3 ha respondido a los múltiples reproches, por parte de organismos de nuestro país y de Europa, de congregaciones religiosas y por cientos de ONG, sobre las irregularidades de la reforma de la Ley de Extranjería, que permitirá las "devoluciones en caliente" de inmigrantes, que si alguno de los anteriormente citados le facilita una dirección donde remitir a "esa pobre gente" con la seguridad de que les den comida y un trabajo, los derivará al momento.

El Ministro considera que hay mucha hipocresía por parte de las instituciones que le censuran por aplicar la ley reformada pero no hacen nada para mejorar la situación de lo individuos que malviven en los montes situados tras las fronteras de Ceuta y Melilla. Él solo se limita devolver a su país de origen a los inmigrantes que logran saltar el muro fronterizo que separa Marruecos de Ceuta y Melilla como así consta en la reforma de la ley de extranjería, que ya ha sido aprobada en el Congreso por los populares ya que ostentan la mayoría absoluta.

Mostró su indignación alegando que desde países del centro y norte de Europa y otros estados, donde no tienen estos conflictos, pretenden darnos clases de humanismo y Díaz les propuso que si ellos se comprometían a ofrecer una vida digna y una ocupación apropiada a cada inmigrante solo tenían que decirle donde querían que les enviaran a estas personas, demostrando así, estos países, su solidaridad y humanidad para con este colectivo tan desfavorecido..

Fernández Díaz explicó que el se limitaba a cumplir la ley y asegurar la protección de las fronteras.

Para entrar en España o en otros países hay que hacerlo por las zona de paso fronterizas, destinadas para ello, y no se puede irrumpir en masa, de forma ilegal y últimamente con violencia. Sugirió que si el resto de Europa tenía otras medidas para tratar este tema que el estaba dispuesto a aplicarlas pero que hasta el momento nadie le había aportado otra solución.

Ademas dijo que si la solución al problema fuera acoger a los miles de inmigrantes que están ahora mismo en la frontera no dudaría en dejarlos entrar en este mismo momento.

Pero el problema en vez de solucionarse solo se agravaría ya que nos encontraríamos que el "efecto llamada" atraería a multitud de inmigrantes en busca de un futuro mejor y España no tendría capacidad de acogida para todos.

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