Es lo que dicen las últimas encuestas publicadas. En la última, de El País, el PSOE se coloca en cabeza, seguido en segundo lugar por Podemos y el PP cae a la tercera posición. Es una competición en las que tres corredores destacados se van alternando en la cabeza y en la que lo único que parece decidido es que serán ellos tres los que se van a disputar el triunfo.

Estamos hablando de elecciones generales, antes habrá elecciones municipales y autonómicas a trece autonomías, pero esas son otras competiciones y, de hecho, en ellas ya ha anunciado que no va a competir como tal uno de los tres candidatos al triunfo en las generales, Podemos.

Aunque esas elecciones tendrán su repercusión en lo que posteriormente pase en la Generales de unos meses después. Podemos sabe que todavía no tiene la estructura necesaria ni para competir ni para controlar lo que sus posibles electos puedan hacer en su nombre y ha decidido pedir a la Junta Electoral que no autorice ninguna candidatura con sus siglas.

No obstante, las elecciones municipales y regionales de la próxima primavera tendrán consecuencias en lo que ocurra en las generales del invierno siguiente, también para Podemos. Pues, aunque ellos no se presenten como tales, sí que habrá candidaturas en las que se integren miembros, candidaturas de unidad popular o de Ganemos, con o sin Izquierda Unida.

También para el PSOE tendrán consecuencias esas elecciones, serán el laboratorio en el que se ensayará lo que podrán y deberán hacer cuando toque decidir el gobierno de España. Porque si algo parece claro en las encuestas, es que el bipartidismo se ha roto y España camina hacia un tripartidismo claro en el que el eje central será, precisamente, el PSOE.

Hasta ahora los gobiernos de España han sido cosa del PP o del PSOE, con mayoría absoluta de alguno de ellos o apoyados por partidos minoritarios, la fórmula más habitual ha sido Izquierda Unida apoyando al PSOE cuando el PP no conseguía mayoría absoluta, con algunas notables excepciones como el caso de Extremadura donde gobierna el PP con el "permiso" de Izquierda Unida.

UPYD ha intentado llegar ser el nuevo partido minoritario bisagra que pudiese decidir gobiernos, sólo lo consiguió en Asturias. Ahora se ha roto la dinámica bipartidista y en el nuevo panorama, resultará que con tres fuerzas hegemónicas con más o menos el 25% de los votos cada una, será una de ellas la que decida los gobiernos posibles y, en este caso, los que tienen todas las papeletas para ser los que tengan la sartén por el mango son los socialistas. El PP es un partido claramente de derechas, si acaso, de centro-derecha. Podemos, aunque en los últimos tiempos trate de moderar su discurso y sus propuestas, es una organización claramente radical de izquierdas. Muy improbable, por no decir imposible, ningún entendimiento serio entre ellos.

El PSOE. miembro de la Internacional Socialista, es una organización socialdemócrata y con vocación de gobierno. Catalogado como de centro-izquierda o, como su nuevo líder dice, de izquierda posible. En el nuevo panorama político español es, por tanto, el centro político.Como tal, si las encuestas se cumplen, serán ellos quienes tengan que decidir quién gobierna o mejor dicho, con quién gobiernan.

En Europa, de momento, en Alemania o en Grecia o en el mismo parlamento europeo, los socialdemócratas gobiernan con las derechas. Pedro Sánchez se desmarcó de ello en la eurocámara y, de momento, niega la posibilidad en España. Veremos qué dicta la realidad.

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