Hoy miércoles será aprobada la Ley de transparencia. Una Ley que el PP entiende a su antojo.

Esta vez, es el juez Ruz, el que se halla en el punto de mira de los populares. Están convencidos de que este hombre de ley, se los quiere quitar de en medio. Y es de entender, si se tiene en cuenta que, durante su interminable y devastadora legislatura, han barrido a todo aquel magistrado que tuviera la osadía de inmiscuirse en sus tejemanejes.

Desde que, en 2007, la Fiscalía Anticorrupción comenzó a investigar sobre una trama de cohecho político, en la que se relacionó al PP, véase caso Gürtel y, tras ser denunciado en 2009 ante la Audiencia Nacional, el caso ha ido pasando de mano en mano, como la falsa “monea”. De un empujón, se quitaron de en medio al primer magistrado encargado del caso, el sufrido juez Garzón, al que siguió Pedreira. Ahora, pretenden deshacerse del tercer juez que persiste en cumplir con su trabajo. Se trata del magistrado Pablo Ruz. Vamos a ver en qué acaba todo esto.

Cuando Ruz consideró que las pruebas aportadas por el PP, sobre una supuesta financiación ilegal al partido, no eran suficientes, y no lo eran, básicamente, porque los discos duros facilitados desde la sede de Génova, habían sido destruidos, fue la policía la encargada de buscar pruebas más fehacientes dentro de la citada sede.

El juez Ruz concluyó en su acusación, implicando a los populares y a Ana Mato de lucrarse del dinero ilegal del empresario, Francisco Correa Sánchez, “el Gürtel”. No acabó ahí el escarnio. El magistrado, tajante, ordenó la inmediata dimisión de la ministra de Sanidad.

Curiosamente, esta tarde, sacarán a concurso la plaza ocupada por Ruz ya que, al parecer, y según Rafael Catalá, ministro de Justicia, el cargo, en periodo de comisión, ocupado hasta ahora por el juez, estaba llegando a su fin. Como quiera que Ruz no había solicitado prorrogar su permanencia durante seis meses más de correspondencia, la plaza quedará vacante hasta nuevo juez. No obstante, y como si les importara un escándalo más, Ruz conservará el cargo, a lo sumo, tres meses más. Esto, si solicita la plaza como magistrado de apoyo. Pasado este periodo de tiempo, se acordarán los próximos vocales para el Poder Judicial, que vienen siendo, en su mayoría, populares. Claro está.

Y es que, señores, la camisa no les llega al cuello y ya no pueden soportar el olor de su propia basura.