La socialista Susana Díaz parece no querer dar su brazo a torcer. La dirigente del PSOE persigue a capa y espada emular a Pedro Sánchez y levantarse cual Lázaro para ser nuevamente la figura central de la política andaluza. Díaz tiene en sus hombros la última batalla. Quizás de su resultado dependerá su protagonismo en la política de la región.

Pero tener encima la representación de 37 años de un PSOE fuerte en Andalucía como un peso a cuestas no es algo sencillo de defender, como tampoco lo son las presiones que dentro del mismo socialismo persiguen otros liderazgos. La secretaria general del PSOE de Andalucía, Susana Díaz, no puede olvidar una fecha, una elección, un año.

El día en que fue derrotada por Pedro Sánchez en las primarias de 2017.

En ese momento, un político que se pensaba en la peor de las situaciones como figura socialista, prácticamente volvió a lucir como imbatible. Para sorpresa de muchos españoles, y para gran pesar de la dirigente andaluza. La misma Díaz llegó a confesar el inmenso golpe que significó su derrota en las primarias del PSOE.

La amistad con Pedro Sánchez es sumamente estrecha, según Susana Díaz

Ya transcurridos cuatro años, el ambiente es distinto. Para Susana Díaz ahora Pedro Sánchez es casi su mejor amigo. Las diferencias del pasado de elecciones internas supuestamente han pasado a otro plano. Para la dirigente andaluza, el presidente del Gobierno de España es ¨mi Pedro¨. La lealtad es presuntamente absoluta, aunque en política esa palabra es pasajera.

Pero Díaz insiste en que mantiene una comunicación permanente y constante con su otrora enemigo interno del PSOE.

Una ajetreada Susana Díaz

Cuando el tiempo indica que falta poco por decidir la figura que deberá dirigir el PSOE en Andalucía, Susana Díaz se nota ajetreada. Es el momento de los contactos, de acercarse a todos aquellos alcaldes socialistas que pueden aportar un apoyo valorable dentro de la formación socialista.

Atrás quedaron los momentos en que esos mismos regidores municipales pudieron sentir que no eran apreciados y atendidos por la que para ese momento era la poderosa y fuerte Susana Díaz.

Muchos enemigos para Susana Díaz

La Mujer que controla el PSOE andaluz tiene varios adversarios que la rodean para asumir las responsabilidades que ellos creen mal gestionadas por Susana Díaz.

Uno de ellos es el alcalde de Sevilla, Juan Espadas. Ese nombre genera sorpresa y preocupación en la secretaria general del PSOE en la región, porque considera que Espadas era un buen amigo, una figura cercana que ahora intenta desplazarla del poder partidista. Pero el regidor considera que ya es momento de abrir una nueva etapa en la historia de Andalucía, y que por tanto ha llegado el momento de reemplazar a Susana Díaz.

Un joven que también aspira

Felipe Sicilia, diputado por Jaén en el Congreso, también aspira solapadamente a hacerse con el control del PSOE andaluz. Su juventud es desvalorizada por algunos de sus compañeros de partido. Díaz lo considera un novato en política. Sin embargo, Sicilia ha sido contundente en sus afirmaciones sobre la secretaria del PSOE andaluz, calificándola de representante de un sistema que ya se ha agotado.

No pueden detenerla

Pero Susana Díaz a pesar de todo persiste en su obsesión por mantener su candidatura, que según ella le servirá para retornar al Gobierno de la región. Sánchez intenta detenerla y para ello se ha valido de sus más cercanos colaboradores, como lo es el propio José Luis Ábalos. Sin embargo, Díaz se mantiene firme en su propósito, quizás esperando que el ejemplo del presidente del Gobierno de España se vuelva a repetir en el PSOE.

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