Hay que decirlo. Hay días en que ves todo gris y ni aunque seas la persona más positiva del mundo eres capaz de encontrar solución a una situación que, en el fondo de ti, sabes que no la tiene.

Hay días en los que quizá sería mejor quedarse dentro de la cama, con la cabecita bien metida debajo del edredón y no dejar que entre ni un rayo de luz por la ventana. Para que tu interior y tu exterior estén del mismo color: negro.

Hay días en que nada tiene sentido, en que no sabes porqué te esfuerzas en algo que no puede ser. En que no entiendes porqué, si eres alguien que ama la vida, insistes en ponértelo todo difícil y en hacerte daño caminando sobre piedras todos los días.

Hay días en los que te planteas muchos porqués. ¿Por qué necesitas llorar tanto? ¿Por qué necesitas hacerte pasar por esto? Pero sobre todo, lo que querrás preguntar es, ¿hasta cuándo? Hasta cuándo vas a querer seguir en una situación que, claramente, no hace tu vida mejor, sino peor. Una situación que en vez de sumar, resta. Resta alegría, resta ganas, resta pasión, intensidad, energía… resta y te resta.

Hay días en los que, no es que quieras tirar la toalla, es que quieres tirar esa toalla. Que tampoco hay que ser dramáticos y volverse locos y de repente pensar que tu vida, que ayer era (más o menos digamos) color arco iris, hoy es completamente gris. No, sencillamente llueve más de lo normal y en tu arco iris entran tonos de gris.

Una vez una amiga me dijo que las personas no podemos estar centradas en varios proyectos a la vez con la misma intensidad.

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Siempre va a haber uno que tome más protagonismo, que se postule ganador. Lo que duele es cuando ese proyecto no es el que te incluye a ti. Lo que duele es cuando en tu proyecto, no te incluyes a ti.

Quizá esos días de 'gris' son más importantes de lo que crees. Quizá son los que te dicen que algo no va del todo bien, que no te estás escuchando y te estás alejando de ti y de lo que quieres; que, por alguna razón, te has abandonado un poquito.

Y quizá lo más importante es entender que ese gris es parte de ti, de toda la gama de colores con la que te vives. Que tienes que aceptar que también eres eso, que a veces eres más ‘oscura’ pero que eso no te hace ni mejor ni peor, te hace una Mujer humana, vulnerable, expuesta, real y única.