La gratitud es uno de los sentimientos más puros y extraordinarios que podemos sentir. Es la esencia de la paz interior. Una persona en paz consigo misma, exporta hacia el exterior toda esa calma y sofisticada felicidad, contagiando a todos con su esplendor. No cabe duda, que cuando somos agradecidos por todo, las personas a nuestro alrededor son beneficiadas también, debido a que este sentimiento, con furor se le apega al alma a las personas. Si pasas mucho tiempo con alguien iracundo, enojado o que tiende a maldecir mucho por todo, al cabo de una semana, estarás presentando estos mismos síntomas de ira y agresión, debido a que el ser humano, está diseñado para imitar.

De nosotros depende qué imitar, qué copiar y eso que elegimos nos marcará la vida.

Si decidimos ser iracundos, nuestro entorno se marchitará por completo, al contrario, si decidimos ser amorosos, agradecidos, todo lo que nos rodea estará germinando a diario, pureza y felicidad, porque es lo que estamos sembrando, y lo que siembras, eso cosechas.

He conocido personas que a menudo maldicen, a diario están con pensamientos negativos, yo mismo en ocasiones me descubría con pensamientos nada buenos, pensamientos que solo atraen consecuencias malignas como soledad, tristeza y melancolía, todos estos, enemigos a muerte del amor y la felicidad.

Todos queremos ser felices, todos queremos amar y ser amados. La verdad es que muchas veces no trabajamos para obtener estos frutos de la vida y de la práctica de valores positivos.

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Si queremos obtenerlos, pues debemos trabajarlos. Comienza desde hoy a ser agradecido, con todos, incluso con aquellos que te maldicen o te desean el mal, pues es una bofetada directa y hacia ellos. Te aseguro que en algún momento, desistirán y se convertirán a tu camino de bondad.

Es necesario que al acabar nuestras labores, nuestra jornada diaria, nos autoanalicemos, sin pasar por alto nada de lo que hicimos. Sacamos las cuentas y ponemos todo sobre la mesa.

Todo lo que hicimos mal, no nos puede detener.

Al instante comenzamos a trabajar en ello:

1- A todo el que sin querer o queriendo, insultamos, nos acercamos y pedimos perdón.

2- Todo el que nos falló, lo perdonamos.

3- Todo el que nos ayudó en algo, le agradecemos de corazón.

Estas son algunas prácticas, que sin temor a equivocarme nos traerán mucha paz interior y muchos frutos positivos.

Comienza desde ya a practicarlo y no te arrepentirás. Se agradecido en todo y con todos. Paz. #valores #Principios