Llega el sábado por la mañana. Los niños y niñas, la gran mayoría, tiene partido o competición de algún deporte (fútbol, baloncesto, balonmano, atletismo...). Y eso nos alegra. Muchos de ellos se levanta con nervios, incluso no han dormido bien. Llevan pensando en el partido desde el viernes por la noche. Llegan antes de tiempo, con una sonrisa enorme en la cara, mitad nervios mitad motivación. Se preparan, calientan, miran de reojo al rival y se ponen a las ordenes del entrenador. Esto debería ser todo lo que se debería comentar sobre el día de la semana más importante para la gran mayoría de los niños y niñas en edad escolar, el premio que reciben por sus horas de entrenamiento.

La presión desde casa

Por desgracia, no todo es así. Los niños y niñas vienen con exceso de nervios, con presión añadida desde casa. Solo hace falta ver como los jugadores disfrutan más en los entrenamientos que en los partidos, cosa que no debería suceder. Muchos padres y madres, ex deportistas la mayoría, llevan un entrenador dentro cuando su hijo va ha jugar. Le corrigen, le exigen, le presionan desde en casa: tienes que hacer esto, tienes que ponerte aquí, no le pases a ese que es muy malo... Esto no hace sino aumentar la presión de los jugadores hasta llevarles al límite, hasta que no disfrutan de los partidos o competiciones. El que debería ser su premio semanal al trabajo, se convierte en un examen, donde el examinador me vigila desde la grada.

Entrenador y Hooligan

El problema no viene solo desde casa.

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Todo se acentúa cuando el árbitro (un adolescente que lo intenta hacer lo mejor posible y sin el que no habría partido) pita dando inicio al partido. Aquí los padres, además de ser entrenadores, sacan a relucir su faceta de hoolingans. No solo corrigen las posiciones, indican acciones o llaman malo a un compañero o rival, si no que en muchos casos echan la culpa de todo al árbitro. Lo insultan y menosprecian a viva voz, haciendo que los niños y niñas, en un principio no sepan que pasa, pero poco a poco se van empapando, y lo llegan a ver como algo normal, incluso llegando a cometer locuras.

Creo que lo padres y madres deberían darse cuenta del exceso de nervios que llegan a sufrir sus hijos cuando estas cosas suceden. Y lo peligrosas que se pueden llegar a convertir estas acciones, ya que como padres, son los ejemplos de sus hijos. Estos padres y madres deberían animar, aplaudir, apoyar cada acción de su hijo, compañeros y rivales para que los sábados vuelvan a ser eso, premios. Premios al trabajo y esfuerzo que los niños y niñas realizan durante la semana. #Deporte Escolar #Premioocastigo #·Padreshooligans