Nuevamente los europeos nos hemos visto golpeados por la barbarie del Terrorismo internacional. Esta vez, Berlín ha sido la que ha amanecido sacudida por el dolor y la infamia de un cobarde ataque contra población civil que trataba de disfrutar de las fiestas navideñas en el corazón de su ciudad. Un desalmado, armado con un camión, segó las vidas de 12 personas dejando a 49 heridos, 18 de ellos, en estado crítico.

Nos hemos despertado compungidos por el dolor. Un dolor justificado. Gente inocente ha muerto, otra vez, a manos de un asesino, de un terrorista, de un intolerante. Hoy hemos abierto los periódicos y hemos visto el rostro de la tragedia, seguimos por la televisión e Internet las últimas noticias y nos preguntamos, ¿hasta cuándo debemos soportar esto? ¿Cuánta gente más va a ser asesinada por estos fanáticos? Las preguntas se acumulan y un sentimiento de rabia e indignación nos inunda.

Es normal. Se llama empatía, empatía con las familias de los fallecidos y los heridos. Pero no debemos dejarnos llevar por la ira y la desesperación, podemos derrotarles.

Europa se ha enfrentado antes a la barbarie provocada por la intolerancia, el racismo y el dogmatismo. La historia de nuestro continente está salpicada por guerras absurdas basadas en la intolerancia hacia el diferente. La Guerra de los Treinta Años entre católicos y protestantes, las dos guerras mundiales y un largo etcétera han azotado a nuestra madre Europa, pero no debemos desesperar. Ahora es el terrorismo internacional el que amenaza nuestra convivencia, pero podemos vencerle, podemos hacerle morder el polvo, al igual que en nuestra historia hemos derrotado a nuestros enemigos saliendo reforzados en nuestros valores después del enfrentamiento.

Vídeos destacados del día

Los terroristas que nos atacan solo quieren sembrar el miedo y la discordia entre nosotros, enfrentarnos con nuestros vecinos, haciéndonos renunciar a nuestros valores de tolerancia y respeto por la diferencia. No debemos darles esa satisfacción. Para luchar contra el terror debemos mostrar a los enemigos de la convivencia que no van a conseguirlo, que no vamos a renunciar a nuestras costumbres y valores morales. Para enfrentarse a esta nueva amenaza, la solución no es la intolerancia que propugnan los partidos y los partidarios de la extrema derecha, sino la tolerancia.

Los terroristas son intolerantes, su visión es la de que quien no es como ellos, quien no cree en lo que ellos creen, debe perecer. A este planteamiento es obligatorio responder haciendo gala de los valores que han forjado nuestro modo de vivir, esos mismos valores que abanderaron los revolucionarios que cambiaron el mundo en siglos pasados: libertad, igualdad y solidaridad. Los terroristas, enemigos de la paz, golpean Europa porque odian nuestra civilización, basada en el respeto a la dignidad del hombre, sea de la raza que sea.

Esta es la esencia de Europa. Si queremos derrotarles, abracemos nuestra esencia europea, defendamos nuestra civilización practicando sus valores y veremos desaparecer la amenaza bajo las botas de nuestras sociedades unidas en su maravillosa diversidad cultural. Frente al terror: unión.