El Turismo es la primera actividad económica de España (12% del PIB nacional). Da trabajo a aproximadamente 3 millones de personas (INE, 2016).

Detrás de la palabra ‘turismo’ hay muchos más términos que playas, atracciones y monumentos. Detrás, están miles y miles de empresas, entre las cuales destacan aquellas de los medios de comunicación. La televisión, radio, periódicos, revistas o las redes sociales como Facebook o Twitter, son las más fuertes en los días de hoy. ¿Qué significa esto? Significa que, la actitud que tome un medio determinado tiene su inmediato reflejo en la sociedad y en su percepción de la misma.

Por ejemplo, si en El Mundo al igual que en DeViajes aparecen ‘buenas alabanzas’ acerca de un destino de cualquier parte del globo, éste (muy probablemente) se quedará en la memoria positiva de los lectores, quienes ya conocen a un destino - incentivo para su posible futuro viaje hacia el mismo.

Pasa lo mismo con las fotos en Instagram, los blogs, vídeos en YouTube, etc. Todos ellos son fuertes herramientas para motivarte a viajar y hacer turismo.

Pero no olvidemos de que existe la cara opuesta de las cosas. La parte negativa de estos medios de comunicación en masa es la de que pueden, y de hecho lo hacen, destruir un destino turístico. Los periodistas y los propios medios son los culpables de mostrar las espeluznantes imágenes, del mismo modo que de hablar ‘detalladamente’ de los actos terroristas, por medio de las cuales se crea una visión ‘dañina’ para un pueblo, ciudad, o incluso, de un país.

Dichos medios se ‘nutren’ por los intereses económicos que defienden, forjando la alianza ‘terrorismo-medios-turismo’, la cual usa cada uno de sus componentes para echar leña al miedo de las audiencias.

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¿Qué quiere decir esto? Que todos los ciudadanos se convierten en vulnerables con respecto al terrorismo, el cual a la vez atrae la atención global de los medios a través de ataques a turistas o infraestructuras turísticas. Como resultado, hay un impacto en la industria de los viajes, ya que los turistas ‘esquivan’ los destinos.

Todo es muy simple – los medios determinan y manipulan la información que una determinada sociedad 'sufrirá'. A ésta, no le queda más remedio que informarse por los canales antes mencionados. Así, el público será testigo de más terrorismo que nunca por culpa de la habilidad de los medios de comunicación en términos de cubrir los ataques terroristas. Es algo como una publicidad o aseguración de atención para los terroristas, cada vez que los turistas son 'incomodados' por amenazas.

Sin embargo, la pregunta que nos deberíamos de hacer es la de: ¿disminuirían los ataques terroristas si éstos no son documentados por los medios? Analizando los últimos ataques terroristas en países como Francia, Túnez, Egipto o Turquía, cabe acentuar que las imágenes y videos que se utilizaron para mantener informada a la población fueron estremecedores.

Por lo tanto se puede afirmar que sí existe una conexión con beneficio mutuo en las épocas modernas que estamos viviendo. Uno quiere mucha publicidad mundial y el otro tiende al mayor número de índice de audiencia - así de claro.

Según todo lo anterior, el terrorismo sólo puede afectar a la generación del momento en el que se produce. Las futuras generaciones jóvenes no tendrán un conocimiento total de lo que pasó en nuestros días. Por culpa de esto, la meta del terrorismo seguirá siendo el turismo, básicamente porque es un camuflaje en forma de seguridad.