La constante búsqueda del ser humano de progreso y bienestar, lo ha conducido a interrelacionarse con su entorno de manera antropocéntrica y a abandonar la armonía, el equilibrio, comprometiendo la creatividad y la invención para regocijar el ego, así como, fortalecer la actitud de concebirse el centro del mundo. En este orden de ideas, Benedicto XVI, señala, que la causa del subdesarrollo, es la falta de fraternidad entre los seres humanos y los pueblos, puesto que, lo ideal, es que no exista el hambre, la miseria.

No te pierdas las últimas noticias Sigue el canal Historias

Así mismo, prevalece, la falta de solidaridad, colaboración e indiferencia ante los problemas del otro. En los últimos días, se puede observar en los principales medios de comunicación, como es noticioso, el triunfo de la elección de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos, lo cual sorprendió al mundo, por el rechazo señalado en las encuestas y las diferentes expresiones en las redes sociales.

No obstante, el hecho de que un candidato con características particulares, como las de Donald Trump que incitaban a la discriminación racial, de género, violencia, xenofobia, gane una elección, nos invita a revisar profundamente qué existe en el pensamiento, sentimiento y acción de los electores del país.

Dado que, la mayoría de las personas se identificaron con los llamados a emociones y pasiones poco humanistas que probablemente no era que no existían, sino simplemente estaban depositadas en un inconsciente colectivo. Es interesante, observar, como un candidato logró conectar y despertar en la mayoría del electorado estos sentimientos, que disfrazados de nacionalistas nos pueden conducir a un viaje sin retorno o a una tercera guerra mundial. Preocupante que en un país denominado del Primer Mundo, no se busque solucionar los problemas sociales y económicos de una manera diferente a la violencia.

Vídeos destacados del día

Ahora, cabe preguntarse, ¿Sí esto ocurre en un país de primer mundo, qué puede esperarse en otros países?

En este sentido, la dinámica social, requiere de una transformación, porque, se tiene la incertidumbre del rumbo del planeta. Al respecto, Benedicto XVI, afirma, la crisis obliga a revisar el camino que se está transitando, crear nuevas reglas, nuevos esfuerzos de crear una comprensión unitaria y una visión distinta y humanista. Asimismo, Morín, en su obra, educar en la era planetaria, invita a una antropolítica, que parta de la convivencia común del planeta, como una sociedad-mundo.

En otras palabras, la crisis actual, advierte una urgente revisión de la dinámica social y la transformación de las ciudades, convirtiéndose esto, en un reto para un futuro mejor. Morín, en La vía, plantea, la necesidad de reformular la vida en las ciudades, y propone la construcción de ciudades ecológicas. Análogamente, Benedicto XVI, formuló, la caridad como centro de la visión de desarrollo. Del mismo modo, sugiere, que el desarrollo necesita ser auténtico e integral, pues, no sólo se debe ver como económico y tecnológico, sino que exista la apertura a la vida como centro del verdadero desarrollo.

Para resumir, cuánto más se estudia los principales problemas existentes, se percibe que hay soluciones muy sencillas, pero requieren un cambio, en el pensamiento y en los valores, que permitan cambiar la dinámica social y la relación del ser humano con el entorno y con el otro.

Benedicto XVI. (2009). Caritas in veritare. Caridad en la verdad. Librería Editrice Vaticana /San Pablo.

Morín, E. (2006). Educar en la era planetaria.España: ediciones /Gedisa.

Morín, E. (2011). La vía. Para el futuro de la humanidad. España: ediciones /Gedisa.