El 'romántico' de siglos anteriores decía "Eres la última cosa en la que pienso antes de dormirme y la primera al despertarme". En los tiempos de hoy en día, su amor ha pasado a ser la pantalla del móvil y eso es a lo que forzosamente debe estar ligado antes de dormirse y al despertarse. Que si poner la alarma, que si ver quién me ha escrito, qué foto han subido, etc., son algunas de las acciones que hacemos a diario. ¡Malditos smartphones, malditas tabletas!

¿Mejor calidad de vida? Estamos permanentemente informados y comunicados, pero eso nos hará estallar la cabeza. Anda que no tenemos suficientes problemas como para estar 'informados'.

Hace varios días Denzel Washington decía: "Si no lees los periódicos estás desinformado, y si los lees estás 'mal informado'". ¿Para qué queremos estar tan informados - para desanimarnos más de la vida y deprimirnos? No señores, déjenme trabajar, amar a mi entorno y familia, y hacer lo que me guste.

Algunas habilidades que perdemos por culpa de la tecnología son por ejemplo:

  • Saber el número de teléfono de nuestra media naranja. Estás sin batería, te han robado el móvil o te ha pasado lo que sea, pero no tienes el celular - y ahora ¿qué? ¿Cómo llamas, avisas o escribes a tu amor? Enfadada estará, ten lo claro...
  • Leer un mapa. No te habrás dado cuenta, pero seguro que si te doy un mapa no sabrías leerlo. Ya verás cuando no tengas el GPS o el Google Maps a mano.
  • Corregir un texto. Muchas gracias Microsoft Word por corregirme los textos, porque yo de gramática y de sintáxis no tengo ni idea. Luego ya en el examen...

A más tecnología, más 'tecnoestrés'

Por otra parte, es un hecho que a más tecnología existen más enfermedades.

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El tecnoestrés por ejemplo es la tensión producida por la creciente cantidad de tecnología que usamos en la vida cotidiana. La tecnología puede ser buena - eso no se niega. Nos ahorra tiempo y nos hace trabajar mejor y de manera más eficiente. Pero hay que establecer límites. Somos nosotros los que debemos fijar la frontera a partir de la cual su uso nos puede perturbar o no. ¡La tecnología no puede marcar nuestra forma de vida! ¿Sabéis cuál es la consecuencia del tecnoestrés? Pues cuando existe sobrecarga de tareas, distraemos nuestra atención y nos concentramos sólo en una actividad y las demás se almacenan en nuestro cerebro para su futura resolución. Si no nos ha dado tiempo para resolverlas, el cerebro mantiene nuestra mente activa y nos impide dormir. Es por tanto muy peligroso para la disgregación mental.

Y ¿qué decir del amor on line? Pufff... ¡Más del 50% de la población mundial ha mantenido al menos una vez un vínculo afectivo por internet sin haberse conocido físicamente! Faltamos más a casa, en cualquier momento podemos estar con cualquier chico o chica, hay más infidelidades y falsedades...

¿Por qué creéis que la gente se divorcia más, o ni siquiera ya se casa? Cualquier mujer, y a veces algún afortunado hombre, puede estar con cualquier chico que desea. Basta sólo un mensaje por WhatsApp, una llamadita de 10 segundos o un like a una foto en Instagram o Snapchat. Por favor, a ¿dónde estamos tirando el mundo sensible, romántico y verdadero?

Nuestra sociedad empeora y es más individualista en lugar de ser más colectivista. Nadie quiere depender de nadie y debido a ello, hay un aumento de los trastornos relacionados con la soledad, depresión, ansiedad, alimentación, estrés y asertividad.

En definitiva, el mundo actual somete a las personas a un aluvión que desborda el potencial humano de procesamiento de la información. Es decir, hay demasiadas cosas y no pueden atenderse todas. Si esto sigue así, viviremos en un mundo más estresante y compli­cado, y por ende, más infeliz.