Merkel ha realizado una gira este octubre por diversos países africanos con el objetivo teórico de debatir sobre la intención de Alemania de aumentar la ayuda en temas de seguridad y desarrollo. En su visita, Merkel ha visitado Mali y Níger, países de tránsito para el contrabando y el tráfico humano, y Etiopía, país por el que pasan los migrantes cuyo objetivo es cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa. 

El objetivo no oficial de la gira ha sido frenar la ola migratoria. Merkel ha utilizado la excusa de las amenazas terroristas y de su inseguridad nacional, -sobre todo tras la autodeclaración de Etiopía como estado de emergencia- para proponer el aumento de tropas alemanas en los países. 

Esto no debería sorprendernos cuando ha sido también una iniciativa de Merkel la que plantea llevar a cabo acuerdos con Egipto y Túnez con el objetivo de frenar la inmigración hacia Europa.

Esta iniciativa está basada en el acuerdo que se ha establecido entre la Unión Europea y Turquía en plena crisis de refugiados para cortar el flujo de los mismos. 

El Ministerio de Interior alemán está defendiendo actualmente la idea de devolver a los inmigrantes que se encuentran viajando hacia Europa por el mediterráneo a África. El Ministerio defiende esta idea argumentando que de esta forma, las personas que se plantean embarcarse en una travesía cara y peligrosa no lo harán, pues saben que serán deportados. Los migrantes serían devueltos a diferentes países africanos y se tramitarían las peticiones de asilo desde allí.

Suena muy bien la idea de no permitir a los africanos y africanas sumirse en una patera donde es muy probable que mueran. Pero, ¿de verdad van a tramitarse las peticiones de asilo? Da la impresión de ser una falsa promesa que únicamente busca deshacerse de unos miles de inmigrantes durante un tiempo. 

Las personas que deciden emprender el viaje por el mediterráneo es porque no tienen nada que perder.

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Han perdido cualquier esperanza posible con respecto a su futuro. ¿Quién arriesga si no su vida en una patera? Cuando pisan tierra europea, confían en que sus vidas cambiarán. La UE mientras tanto está intentando frenar a todas esas personas en busca de una nueva vida digna. 

Hablan de aumentar el presupuesto en ayuda al desarrollo. Muy bien. Pero no puedes intentar incrementar el presupuesto de cooperación al desarrollo cuando al mismo tiempo estás prohibiendo la entrada a los que la necesitan. En el período de 2007 a 2009, miles de personas procedentes de países como Gambia o Senegal se dirigían hacia costas Canarias. ¿Qué hizo España? Envió más refuerzos costeros para evitar ese flujo tan molesto de inmigrantes. ¿Qué hizo esa gente que necesitaba migrar? Se buscó una nueva ruta.

Si cerramos una puerta, se abrirá una ventana. No podemos ignorar problemas como la pobreza, que provocan que miles de personas necesiten ponerse en marcha para buscar una nueva oportunidad. La UE está compuesta de estados que han sido -y que son- capaces de explotar los recursos de la región y hasta a su gente.

Pero cuando debido a esta explotación, la pobreza o a las guerras civiles, esa gente se ve obligada a emigrar, entonces la UE no está tan dispuesta a colaborar con el continente.