Cuando se habla de cyberbullying, generalmente todos piensan en adolescentes que son víctimas de diversas atrocidades en las redes sociales.

No sabía si escribir este artículo de manera personal, pero al calor de todo el movimiento que está sumando el #StopBullying me sentí segura de exponer mi caso sin interés de perjudicar a nadie, sino con la meta de concienciar y sumar a la lucha por una ley que proteja verdaderamente a las personas frente los diversos ataques cibernéticos.

Claro está que en una sociedad sumamente tecnologizada, el #bullying ha tomado una nueva dimensión. Las redes sociales son un perfecto escondite para los hostigadores, que de manera anónima, o no anónima, arremeten con feroces ataques guiados por el odio, la envidia o la incapacidad de desarrollarse personalmente.

¿Qué es el #Cyberbullying?

El cyberbullying es el acoso psicológico que sufre una persona a través de los medios digitales (Internet, teléfonos celulares, etc.). No se trata únicamente de acoso estrictamente sexual, sino de un hostigamiento donde se pueden utilizar imágenes de personas con difamaciones, distribución de falsas acusaciones para generar un estigma en una persona, etc.

Como decía al principio, no es propio del adolescente, si bien, seguramente son los más vulnerables, con menos herramientas para defenderse. Yo tengo 29 años y soy víctima de cyberbullying, este hostigamiento es perpetrado por una persona de 40 años, por lo tanto, se puede ver que estos ataques trasgredieron la barrera de la adolescencia y afectan a cualquier persona, de cualquier status social.

En mi caso el ataque no es anónimo, sino con nombre y apellido.

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Se me ha acusado de maltratadora, hostigadora, abusadora, golpeadora, prostituta, utilizando imágenes mías robadas de mi perfil de Facebook. Frente a este brutal hostigamiento que me costó amigos, puestos de trabajo y también la libertad de caminar tranquila por la calle, decidí realizar una denuncia. Muy amablemente me atiende una mujer policía que al ver las pruebas que confirmaban el delito, me dijo “Ahh bueno esto es de Facebook, no se puede hacer nada porque es una red social, si vos subís fotos tuyas te tenes que hacer responsable de lo que pase”. En ese momento me sentí pequeña e indefensa nuevamente. Había un/a delincuente que descargaba sus toneladas de odio hacia mi perjudicando de manera considerable mi vida y la policía me daba vuelta la cara. Hoy llevo más de 8 (ocho) meses de lucha, meses de vivir con miedo y angustia.

Me cuesta creer que haya alguien que pueda decir esas cosas de mí, me cuesta creer que haya personas tan obsesionadas con hacerle mal a alguien y la justicia no esté a la altura de las circunstancias.

Este artículo tiene un fin y es el de concienciar: el cyberbullying es un delito y necesitamos que los Estados capaciten al personal policial, quienes serán los primeros en recibir estas denuncias y también necesitamos que este delito sea penado de manera efectiva.

Las consecuencias que estadísticamente ha causado el cyberbullying van desde depresiones, ataques de pánico hasta suicidios. La tecnología avanza y los delincuentes se acomodan. Los Estados deberán decidir de qué lado están, mientras tanto, los líderes deberán cargar en sus espaldas con todas las personas hostigadas, deprimidas y con cada muerte que se produzca por la inoperancia en el tema. #Ciberhostigamiento