No. Me refiero a que ayer por la mañana yendo a clase, de camino al metro, un chico de unos treinta años le estaba haciendo burla a un mendigo en su cara. Me refiero a que también me encontré a una chica llorando fuertemente mientras caminaba. Y no hice nada.

Quizá no tenía por qué hacerlo, o eso pienso ya que nadie tenía la intención de intervenir. Pero no todo son injusticias, sino hechos increíbles que no tienen por qué ser penosos, también los hay graciosos. Hechos in-creíbles en referencia a que no tiene ningún sentido. Insisto en que ayer tuve un día de locos. Os cuento:

Me enteré de un evento teatral, un evento que hablaba de la reflexión y la filosofía teatral, el movimiento, espacio teatral, como afecta a los actores y demás.

Un "rollo intelectual" que a mí, bueno, de vez en cuando me gusta. Y tras una breve presentación de la persona que va a dar la clase, ésta se presenta diciendo su nombre y: "No falo español, solo falo portugueise. La claichse se en portugueise", o algo así.

Timagino ya. Mi amigo y yo nos miramos. Yo no sabía dónde meterme, no sabía cómo salir de ahí. La cuestión es: ¿por qué no nos avisaron de que eso iba a ser en portugués? Me fui al cabo de una hora, haciendo mis mayores esfuerzos en relación al estudio mañanero del portugués de la caja de cereales. Pues debo decir que la relación que guarda este hecho con los dos primeros es lo insignificante e insultante que resulta.

Todos estábamos allí en clase, extrañados, y nadie dijo ni pío. Muchos vimos a una persona insultar a un mendigo. Nada, igual.

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No nos incumbe, no es problema nuestro, se puede vivir si se sigue adelante mirando el ombligo. Pero hay veces que las personas necesitan que las ayuden aunque sea unos extraños. Hay mendigos que necesitan entender por qué la gente les tiene miedo (sí, miedo, es así). Hay personas que se ven en la situación de llorar en la calle en vez de en los brazos de alguien porque nadie les comprende, y lo hacen solas. Y hay otras que viven en un pedestal, que tienen un nombre, que vienen de Maravillolandia, y que nadie se atreve a discutirles por qué hacen lo que hacen.

Nos hemos vuelto tontos. No digo ensimismados, egoístas, flojos o ridículamente absortos (también). Sino tontos de remate por no actuar. Porque lo importante está en el móvil, lo que nos tranquiliza, el opio, está en las #Redes Sociales. Claro que no soy el único que #reflexiona sobre esto. De otro modo lo expresa bien Alba Casadella en sus post, he aquí un ejemplo. O Nacho Casal con su recomendable artículo que ayudará a que no se den las situaciones de las que hablo.

Por no arriesgar a ver qué pasa, a descubrir, a decir basta, a ser esa ayuda que suplica en el interior la voz sin aire a punto de implosionar de otras personas. Hablo de esto por una necesidad de decírmelo a mí mismo, por supuesto, y con ello ser #capaz. Y a la vez intentar con palabras dar armas en vuestras conciencias, ya armadas, que sólo necesitan un empujón.