Hace ya casi 5 años que estalló uno de los movimientos con más arraigo y fuerza que ha conocido la historia reciente de Chile: la unión de estudiantes secundarios y universitarios. Una acción colectiva que desde el año 2011 hasta fines del 2012 tuvo su máximo esplendor (al unísono ocurría el 15M español).

Puso en tela de juicio la estructura educacional, desde la enseñanza básica hasta la universitaria, particularmente esa última. Fue una interpelación directa a las autoridades políticas tradicionales gobernantes en el país (Nueva Mayoría y Chile Vamos), por mantener un modelo educativo donde impera el mercado.

La reflexión que deseamos plantear es: ¿qué se puede extraer de esta lucha estudiantil que se tomó la atención de todo un país? Hay quienes sostienen que el movimiento, más que logros empíricos y de aunar voluntades de personas luchando por algo tan elemental como el derecho a una educación pública, gratuita y de calidad, fue un hecho histórico simbólico donde el tema de la educación se instaló en la agenda mediática y #Política.

Eso es cierto, es un hecho. Ahora bien, vamos a decir que el movimiento también sirvió como plataforma para lograr que Revolución Democrática (RD) y el Movimiento Autonomista (MA) llegaran al Congreso, con los ex dirigentes Giorgio Jackson y Gabriel Boric respectivamente. Si lo vemos en perspectiva, desde el retorno a la democracia en los años 90 que no se veía que otras fuerzas políticas distintas a la Nueva Mayoría y Chile Vamos lograsen un cupo en el parlamento.

Otro elemento a tener en consideración son los alcances legislativos jóvenes diputados, junto a Camila Vallejo y otros afines a ellos, lograran impulsar leyes relacionadas con el discurso del movimiento estudiantil. Sólo por mencionar algunas: a) Ley de Inclusión Escolar, b) Nueva Carrera Docente, c) Ley de Fomación Ciudadana, d) Ley de Educación Superior, e) Desmunicipalización de Colegios y Fortalecimiento de la Educación Pública.

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Sin la presión del movimiento y de los nuevos diputados, el gobierno de turno (presidido por la Nueva Mayoría y con Michelle Bachelet como la Presidenta de Chile) jamás habría hecho el énfasis en cómo poder mejorar la educación.

Un tercer factor es lo que ha ocurrido en las elecciones municipales recientes de este año, celebradas el 23 de octubre: si bien la abstención fue la tónica de aquellos comicios, RD y MA se presentaron para competir con concejales y alcaldes. La sorpresa para todo el espectro político fue que ganó la alcaldía de la Comuna de Valparaíso el abogado Jorge Sharp, militante del movimiento de Boric y apoyado por Revolución Democrática junto a otras organizaciones.

Así, se demostró que sí se puede hacer política distinta, lejos de los poderes económicos y de los políticos de siempre, con voluntad. Lo anterior puede ser leído como un intento de proyección de crear lo que algunos dirigentes políticos, como los mismos diputados Jackson y Boric han mencionado, crear un Frente Amplio, que sería una suerte de bloque político con el objetivo de transformarse en alternativa política frente a a las coaliciones hegemónicas (un ejemplo es Podemos).

Todo depende del trabajo que Sharp y su equipo, junto con otras fuerzas políticas, realicen en la ciudad, con un trabajo de campo con la gente, de construir organización de base, para estrechar vínculos y alianzas futuras.