Los bancos siguen con un crecimiento lento. Sus beneficios son moderados y se empiezan a hacer revisiones a la baja. Santander ya ha hecho dicha revisión en su plan estratégico 2016/18. Sabadell lo hizo hace unos meses y La Caixa también. Toda la banca está afectada por el escenario actual de bajos rendimientos. Parece que se libran Bankinter y BBVA, el primero por su tradicional trayectoria moderada y el segundo porque su negocio es internacional y más diversificado y por la implantación de nuevas estrategias de negocio.

No te pierdas las últimas noticias Sigue el canal Historias

Aún así deben observarse con lupa. Ya advirtió el BCE de la necesidad de la banca de cobrar servicios al margen de los diferenciales de rentabilidad ya que los tipos de interés se mantendrían bajos mucho tiempo. 

El negocio tradicional ha muerto

Y es que el negocio tradicional de la banca ya no funciona por muchos factores.

El primero de ellos ha sido porque el basto de su clientela se ha empobrecido y está endeudada. Se trata de una clientela incapaz de generar rentabilidad en el banco con el que siempre ha trabajado. Por otro lado, la banca se desenvuelve en un escenario en el que tradicionalmente se vencía a los competidores con el bajo costo de sus servicios para atraer a una clientela de calidad y esa estrategia se ha acabado. Además, el grueso de sus beneficios radicaba en los préstamos y créditos y ahora hay fuentes alternativas de financiación para sus clientes y a precios competitivos. Igual ocurre con las plataformas de inversión. Por último, el prestigio de la banca, que tradicionalmente ha sido bastante discutido ahora está muy dañado. Es la imagen de un sector que ha cometido excesos con sus beneficios, que ha comercializado productos de riesgo a inversores conservadores con fatales consecuencias, que ha sido rescatado pero que no ha tenido miramientos con las ejecuciones de las hipotecas.

Vídeos destacados del día

Por último, tampoco vivimos un escenario que facilite la buena relación entre los clientes de calidad y la banca debido al escenario político que pretende penalizar a los primeros.

Consecuencias

El futuro de la banca pasa por una adaptación al escenario con consecuencias difíciles de evaluar, pero se auguran más reestructuraciones de plantillas si cabe, cierres de oficinas y los peces grandes seguirán comiéndose a los peces pequeños. La plantilla de los bancos estará tan polarizada como la de sus clientes y empezará a haber más diferencias entre el grueso de la plantilla con horarios que no se acaban, traslados que no desean y trabajo de comercial puro y duro frente a una cúpula que busca beneficio a toda costa. 

Para los clientes, esto supondrá un aumento en los gastos. El banco de toda la vida empezará a cobrarle por servicios que antes no eran considerados y atacarán con gravámenes especialmente en la relación que el cliente tiene necesariamente con el banco: las domiciliaciones, los ingresos de efectivo a través de nóminas y otros factores debido a que una clientela acostumbrada a no pagar estos servicios, reducirá al máximo su relación con el banco a lo estrictamente necesario y, por lo tanto, será lo estrictamente necesario, lo que costará más dinero. 

Pocos bancos están apostando por ampliar servicios y abrirse camino a nuevos mercados y deben hacerlo pero, mientras no lo hagan, la relación de la banca con sus clientes seguirá siendo abusiva por parte de los primeros en su relación con los segundos.