Los ufólogos son felices cuando consiguen informes militares sobre OVNIs. Suelen pensar que los altos mandos de la Defensa son los que más saben del tema. Algunos ufólogos hasta creen que los militares norteamericanos mantienen restos de naves alienígenas y de sus tripulantes en secretos hangares ubicados en recónditos desiertos. Hay una gran mitología en torno al Área 51. Y también en torno al célebre caso Roswell.

En España, se procedió a la desclasificación de los expedientes militares sobre OVNIs en 1992. Durante varios años, salieron a la luz casi un centenar de informes que sumaron cerca de 2.000 páginas. Ahora el asunto ha resurgido en los medios de comunicación.

Todos esos informes, que muchos conservamos desde hace años, se han subido a internet para quien los quiera consultar o descargar. Algunos medios han demostrado una gran falta de rigor al vender la noticia como si ahora se hubiese procedido a la desclasificación.

La Iglesia, como grupo de poder, ha tratado siempre de convencernos de que es la que más sabe de lo divino. El ejército, que es otro grupo de poder, trata de convencernos de que son los que más saben de OVNIs. Ambas instituciones mienten porque esa es la estrategia para mantener bajo control temas que, al ser abordados por los ciudadanos de a pie, podrían generar ciertas corrientes de pensamiento opuestas a las que el establishment impone.

Sin embargo, cuando examinamos todo ese caudal de información referente a proyectos militares sobre OVNIs que han circulado desde 1947 hasta la fecha (Sign, Grudge, Blue Book...), cuando analizamos los informes desclasificados por el Mando Operativo Aéreo (M.O.A.) del Ejército del Aire español y cuando hemos hablado con algunos militares sobre la cuestión, descubrimos que todo es engaño y manipulación.

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Los militares no saben nada de OVNIs. Y muestran un desinterés enorme. ¿Por qué, entonces, han ocultado información? Porque los OVNIs, sean lo que sean, violan impunemente el espacio aéreo. Por tanto, es un asunto que afecta a la seguridad nacional. No hay razones científicas, ni filosóficas ni de otro tipo. Los militares no investigan casos OVNI. De hecho, en muchas ocasiones, el ejército ha recurrido al asesoramiento de veteranos ufólogos para saber qué es lo que han visto sus pilotos u otros testigos militares. No hay ningún militar experto en OVNIs al nivel que lo es el astrofísico y ufólogo Jacques Vallée, por citar un ejemplo. Aun así, perdura el mito de que los militares saben mucho sobre OVNIs, pero callan. Y que nos siguen ocultando los informes más importantes porque contienen la verdad definitiva sobre los OVNIs. Así andan de perdidos numerosos ufólogos que llevan toda la vida reclamando informes militares, esperanzados en hallar la panacea, cuando la búsqueda para encontrar respuestas al origen y la naturaleza de este fascinante enigma ha de ir por otros derroteros y centrarnos en casos mucho más significativos, como son los encuentros cercanos, las abducciones y aquellos incidentes con elementos paranormales.

Y, sobre todo, estudiar a fondo el 'factor testigo'.

Pienso que los militares siempre han jugado con el tema OVNI. Les interesa, eso sí, inyectar la idea en la sociedad de que estamos siendo vigilados por potencias alienígenas. Y parte del juego es hacernos creer que ocultan información muy valiosa. Una gran mentira, sin duda. No hay nada de eso. Al final, el lema de la serie Expediente X estaba equivocado. Más bien habría que decir: "La mentira está ahí fuera"...