La realidad actual nos muestra un claro déficit de las relaciones interpersonales, donde se está viendo aminorado el contacto directo “face to face” entre la población juvenil. Tanto es así que se han vuelto adictos al uso exacerbado de redes sociales para considerarse aceptados por la sociedad en esta nueva era virtual.

Un claro ejemplo de este panorama social en el que vivimos lo representa Banksy, pseudónimo con el que se conoce a uno de los artistas más célebres del arte callejero de nuestros días, en una de sus obras.

¿Una imagen vale más que mil palabras? A veces, desgraciadamente así lo es, pero lo peor no son las imágenes sino los sentimientos que de ello se desprenden.

El hombre preso de su propio invento. Se está perdiendo el contacto directo y como consecuencia de ello, la virtualización de las emociones.

Respecto a ello, hemos de entrar a analizar la necesidad de #tecnología llevada a un punto extremo, es decir, la nomofobia. La nomofobia es una de las nuevas enfermedades del siglo XXI, la dependencia al teléfono móvil. Cada vez más incrementan las cifras y porcentajes de personas jóvenes adictos a estos dispositivos. 

¿Quién es el culpable de todo? ¿Seremos nosotros mismos? ¿Serán los cambios sociales? O ¿quizá el mal uso de estas nuevas tecnologías?

El por qué aún no está demasiado claro, pero las consecuencias que se derivan son indiscutibles. El problema ya no es solo que los jóvenes sean presos del móvil, sino que sus emociones también lo son.

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Cabe señalar que, aunque el mayor porcentaje de personas afectadas lo representen la población de entre 17 a 29 años, también un gran número lo constituyen individuos de distintas edades por lo que no se debe caer en la generalización. No obstante, las cifran ponen a la cabeza a la gente joven. 

Las emociones ya no se conciben como antaño, ahora entran en juego otras manifestaciones. Ahora tus emociones no sólo dependen de tus familiares, amigos o pareja sino que depende de si esa foto con esos familiares, amigos y pareja reciben aceptación entre los denominados "amigos virtuales" o bloggeros del momento. Genera tal presión esta dependencia que en lugar de disfrutar del momento y de la vida, la estamos desperdiciando. 

Merece la pena quién te la quita no quién te la genera. Reflexionen. #Android #Globalización