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En este mes de octubre se ha publicado un artículo en la revista Comopolitan que ocupa el centro de portada, cuyo título es: "Girlcrush: Rita Ora y otras chicas a las que admiras". Una se sorprende cuando ve este tipo de anuncios ya que las revistas femeninas tienden más a la publicidad y a dar noticias que no lo son tanto sólo para que a chicas como tú y como yo nos apetezca comprarlas, pagando, así, por un catálogo mensual como los de Ikea pero en versión femenina. Y cuando la abres, ¡oh, sorpresa! Un anuncio detrás de otro diciéndote qué zapatos has de llevar esta temporada. Te hablan de la chaqueta de moda de Olivia Palermo, de la camisa más in de Chiara Ferragni y de la última absurdidad realizada por una supermodelo, de la que sólo ellos saben por qué le dieron ese título y las convirtieron en "super".

Ni que tuvieran superpoderes a lo Gemas de Cristal de Steven Universe, ya que, si te fijas bien, son tan mujeres como tú con tus 25 kilos más.

Y, casualmente, siempre hablan de las mismas chicas al igual que siempre te dan los mismos mensajes contradictorios. Por un lado te dicen qué y cómo es lo que debes vestir, maquillar, comer e incluso pensar. Y por otro te animan a que siempre seas tu misma: ¡Muy auténtica! Estoy confusa, ¿tú no? Pero, de hecho, nada de esto es lo que hace que te sientes y que pienses que algo malo ocurre con las mujeres del siglo XXI que tienen problemas primermundistas, sino todo ese flujo de información que te hacen llegar sobre cómo ser una Mujer moderna. La versión 10.0 de ti misma.

Y en estos parámetros llega el último artículo de Cosmopolitan dispuesto a noquearte de un golpe.

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Por si alguna aún no se ha enterado un "girl-crush" es un crush (un flechazo) con una girl.  Hasta aquí todo claro, ¿verdad? Pero resulta que el sentido que se le da a la palabra compuesta es la de admiración a una persona de tu mismo sexo, siempre y cuando ese sexo sea femenino. Es obvio que los hombres no tienen "dude-crush".

El artículo viene a decir que las mujeres tendemos a admirar a mujeres fuertes, bellas e inteligentes. No a mujeres vunerables. Como si alguna de las mujeres que pone de ejemplo no lo fueran o lo hubieran sido a lo largo de sus maravillosas y lujosas vidas. Continúa señalando que en el siglo XIX el "girl-crush" ya era algo habitual. Como si se acabara de inventar este misterioso y paradigmático fenómeno gracias a los movimientos feministas. Y termina hablando del "feminismo pop". Tendencia gracias a la cual hemos podido ver a modelos de Chanel desfilar con camisetas que rezan "This is how a feminist looks like". Lo que me hace cuestionarme el importante hecho de que si no llevo la camiseta de Chanel no soy para nada feminista.

¡Pues vaya!

Honestamente, y deseando que quede claro, ni el "feminismo pop" ni el "girl-crush" realmente existen. Sólo son términos con los que confundirnos y que pensemos que somos lo mejor por cosas realmente banales y superficiales a más no poder. Las verdaderas mujeres feministas no están en el squad de Taylor Swift, no llevan las últimas botas de Giorgio Armani, no forman parte de la familia Kardashian y puede que a veces ni siquiera tengan un céntimo en la cuenta. 

Para mí, las mujeres a las que admirar son aquellas que después de aguantar un sinfín de maltratos deciden dejar la relación salvando lo poco que creen que queda de ellas mismas. Las mujeres de verdad son aquellas que no tienen qué dar a sus hijos de comer mañana pero sonríen mientras buscan una solución desesperada a un problema desesperante. Son aquellas que miran a un hombre más allá de su dinero, influencia o poder. Son aquellas que aunque vulnerables saben de donde sacar la energía suficiente para encontrar su propia fuerza. Ya que, en realidad, todas somo así. ¿Y qué hay de malo en admirar a alguien que es igual a ti? De verdad, menos "girl-crush" y más "self-love".