A veces, cuando navegamos por la red leemos declaraciones de personajes públicos que podemos pasar por alto, todos podemos tener un mal día, que las cosas no les hayan salido como quieren y consecuencia de esa frustración salgan palabras poco acertadas que puedan llevar a malinterpretaciones maliciosas.

Ese razonamiento pierde toda su esencia cuando la persona que suelta esas frases, normalmente inconexas, tiene fauces en vez de boca con las personas que le convienen, y con una memoria que podríamos calificar, cuanto menos, como selectiva.

Creo que habréis adivinado ya a quien me refiero, si, la mal llamada princesa del pueblo, Belén Esteban.

Esta persona, por llamarla de alguna manera, cada día va apagando más su personaje a base de sus intentos infructuosos de imponer su `verdad´ y el naufragio permanente de su ética con temas recurrentes del pasado.

Hace pocas jornadas asistimos a una auténtica vergüenza de Sálvame Deluxe, y decimos vergüenza porque la de Paracuellos intentó justificar los mensajes de Whatsapp publicados por Toño Sanchís con una decepcionante participación del hermano de la Esteban en la que se rebajó hasta los infiernos para que la imagen pública de Belén no se deteriorara en exceso, cosa que no consiguió.  Haciendo un poco de memoria, creo recordar qué durante esa entrevista, dijo que el Sr. Sanchís había hecho una cosa muy sucia y fea, hablar de la familia, que eso no estaba bien y que él también tenía familia.

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Pues mira por donde, ella se ha despachado a gusto sobre Jesulín de Ubrique, persona recurrente cada vez que le interesa. Durante el programa Sálvame, algunos compañeros comentaban que el ex de la Esteban y la Campanario llevaban bastantes meses sin aparecer juntos en los medios. La contestación de Belén fue, en sus propias palabras, “me importa una mierda”, que lo que le importaba a ella es que Jesulín llevaba sin ver a su hija desde Noviembre del año pasado, apostillando al final, que su pequeña le había pedido que no hablara de esto pero que como no hablara de eso iba a reventar.

Ahora lo entiendo todo, aquí la única persona que tiene potestad de hablar de las familias, malmeter, insultar incluso cerrar los ojos mientras está hablando y que alguien la crea es ella. No solo ha sacado a relucir un tema doloroso familiar, sino que se ha saltado la petición de la persona que, según ella misma, es la más importante de su vida, y curiosamente da pequeños tintes de la relación de su hija con el ex torero, cuando los problemas se le acumulan. Y yo me pregunto, ¿Dónde quedó la memoria y la moralidad de esta mujer?... Seguramente en su `verdad´.