Un ligero tránsito en el devenir histórico de la humanidad nos permite deducir que desde la antigüedad han existido Imperios, unos más sanguinarios que otros y que han mutado luego de la ira devastadora de la Guerra y la destrucción de culturas, culminando en lo que conocemos como Modernidad. Todos han sido dirigidos por Élites, algunos desde la Edad Media definiendo distintos sucesos mundiales. Una realidad inocultable que nos impone la evolución o involución, llevándonos a lo que hoy somos; una especie que juega a la autodestrucción frente a la mirada perpleja de más de 7 mil millones de seres humanos.

Cada época tiene una visión distinta del mundo e ideologías que convergen y otras que no, el presente plantea la lucha entre el pasado y el futuro, propugnando cambios ineludibles, dominados en el pasado por quienes han tenido mayor capacidad de manipular falseando verdades evidentes y arrastrando detrás de sí pueblos en todo el planeta, auto cumpliendo profecías infundadas como verdaderas, todos con verdades relativas de sus propósitos.

Un lógico llamado a la humanidad no es solo una necesidad, también es imperante para nuestra supervivencia, de tal modo que es un llamado existencial para vivir o fenecer, no se trata de ideologías de izquierda o de derecha que definitivamente son relativas, tampoco de religiones que no son únicas y tienen sus medias verdades, así como tampoco de avances científicos y tecnológicos, pues estos instrumentos deben estar al servicio de la Humanidad y no para esclavizarla. Se trata de descubrir nuestra “Razón de Vida” porque ineludiblemente existen derechos naturales que han sido reconocidos por casi todos los Pueblos del Mundo, así como por todas las religiones. Naciones grandes y pequeñas replican estos derechos en sus cartas magnas conocidos como “Derechos Humanos”, que han brindado el necesario blindaje jurídico y de esta manera protegiéndonos de unos pocos que desean apropiarse de nuestra vida, que actúan con la soberbia de los faraones en la antigüedad, los reyes en la Edad Media y de las élites en la Modernidad, con pensamientos alienantes cuya visión es ser Todopoderosos.

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Hoy día la humanidad se debate entre guerras, unas en aras de controlar el Mundo y apropiarse de sus grandes riquezas en otros territorios y otras para defenderse de Imperios de otras latitudes que ostentan el dominio de naciones a través de sus gobiernos. Sus intenciones siempre terminan en lo mismo: control político y económico, pues se trata del poder y los recursos que estos pueblos poseen, su control y apropiación que garantiza el bienestar infinito para unos y la desgracia para otros, por ello el Mundo se debate en una Crisis, entre la “contracultura de la guerra” y la “cultura de la paz”, una lucha atroz por la libertad, siempre en riesgo, según la presencia o no de recursos, para ello los estados dominantes, luego de la 2da. Guerra Mundial han impuesto instrumentos jurídicos, que les ha permitido crear teorías geopolíticas y desarrollar juegos de guerras para crear crisis artificiales en otros países por supuestas violaciones de los Derechos Humanos y de esta manera justificar ante sus nacionales sus estrategias para el despojo de recursos a otros Estados sin contemplaciones de ninguna naturaleza.

En el siglo XXI se presenta el necesario debate del que hacer y surge la muy acertada pregunta “Hacia dónde Vamos”, cuya respuesta es crear la Visión del Mundo que todos queremos y que permita decirnos “Otro Mundo es Posible”, expresión en boga en Pueblos que luchan por su soberanía, su libertad e independencia, muy lejos de toda intención de someterse a un “Gobierno Mundial Único” cuyo Orden Mundial surgió del Acuerdo de Bretton Woods con la hegemonía del Dolar y la OTAN, por fenecer ante el desafío del “Nuevo Orden Mundial Pluripolar y Multicéntrico” gobernado de una manera democrática, plural y soberana desde múltiples Polos y Centros de Poder equitativamente en los cinco continentes de la Tierra, para bien de todos…