Hannah Arendt afirmó que cualquier estudio sobre la modernidad requiere siempre una mirada al pasado. Esta mirada conlleva, no sólo un reconocimiento de lo que hemos sido, sino también de lo que podríamos haber sido.

Hoy mismo aparecía como noticia el desacuerdo sobre el camino a seguir en Podemos entre #Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. La noticia, que en realidad no es noticia si tenemos en cuenta que el desacuerdo es requisito indispensable en la democracia, ha saltado a través de unos mensajes en #Twitter de ambos políticos. Rápidamente los seguidores de ambos han retuiteado la disputa como si de un punto de inflexión se tratase en el seno de #Podemos.

El hashtag “Iglesias y Errejón” se ha convertido hoy martes 20 de septiembre en trending topic en España. Y por supuesto, los memes y su viralidad han hecho lo suyo.

Por todos es conocido que Twitter es un servicio de microblogging que admite sólo 140 carácteres, por lo que los mensajes deben de ser concisos. Además, y así sucede en el debate “Iglesias y Errejón” la mayor parte de lo que se escribe es una reelaboración de otro tweet y en algunos casos es un retweet y es que la cultura del copy-paste hace tiempo que llegó a la política.

Esta inmeditez de la información es tan seductora que algunos lo consideran un progreso: saber todo lo que sucede en el mundo en un solo click. Saber que Iglesias y Errejón no están de acuerdo en el mismo momento que ellos también lo saben, es la grandeza de la era de la información.

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A la rapidez hay que añadirle lo que Pascual Serrano afirma en La comunicación jibarizada (2013): el impulso, la brevedad, el culto al individualismo y la ausencia de pensamiento complejo. Añade además que “convertir la propuesta y la lucha revolucionaria en anecdotarios de este tipo es otra muestra más de la jibarización del pensamiento”. Esta reducción de razocinio está estrechamente vinculada a los 140 carácteres, por eso se puede afirmar que the medium is the message.

De acuerdo a la idea Mcluhaniana, podemos percibir cómo la brevedad y el impulso son los elementos más recurrentes en Twitter. En el ejemplo antes mencionado, vemos como en menos de una hora el asunto “Iglesias y Errejón” se ha convertido en el tema más mencionado en las redes sociales. La viralidad es tal que los artículos de opinión sobre el desacuerdo en Podemos van a sobrepasar los artículos sobre el desacuerdo de nuestro Parlamento en menos de 24 horas.

Si finalmente lo que queremos es comprender esta modernidad, debemos hacer caso a Arendt. Pero para poder llegar a esa doble mirada se necesita tiempo y, sobre todo, se necesita que, de vez en cuando, desconectemos nuestros perfiles online. No estamos hablando sólo de una cuestión técnica. Desde muchos rincones de los supuestos poderes fácticos existe una clara voluntad de que la ciencia política acabe reduciéndose a su mínima expresión. Tan mínima que al final dejará de ser ciencia y de ser política.