Siendo una amante furibunda del chocolate, hoy me presenté en la Plaza Francia de Altamira para descubrir cuál era la sorpresa que tenía una famosa e importante compañía de Alimentos, la cual celebraba sus 75 años y mencionaba en su publicidad los retazos de chocolates que yo comía en su tienda cuando era niña.

Al llegar, conseguí una larga Cola de gente, como una de esas que se ve en todas las panaderías o mercados donde llegan productos regulados, pero esta vez sabía que era una celebración y que habría chocolates. ¿Regalados o vendidos? Eso no importaba, yo estaba dispuesta a esperar en esa inmensa cola si podía comprar una gran bolsa de retazos de chocolate, como los vendían por kilos en los años 70.

Un joven delgado y muy animado explicaba que las personas con Twitter debíamos colocar una etiqueta, a la hora de llegar al final, donde había unas computadoras para recibir una sorpresa y además preguntaba por nuestro chocolate preferido, por la marca y por los retazos de la tienda de Sabana Grande.

Los minutos pasaban, llegaba más y más gente a la cola pero el evento no comenzaba y el sol me quemaba la cabeza, así que me acerqué a donde estaba el toldo donde se suponía que estaban los chocolates, para saber qué era lo que realmente iba a suceder después de esa larga espera.

Vi a una señora recibiendo un pequeño paquete como de 100 gramos de recortes de chocolates y decidí preguntar si después de esa actividad venderían las bolsas de chocolates por kilos, como en los años 70.

"No", fue la respuesta de la persona encargada de la vigilancia del evento, por lo cual decidí retirarme del lugar y dejar de llevar sol, pero a la vez sentí lástima por todas esas personas que se quedaban y por los que estaban siendo utilizadas por esta gran compañía para hacerles publicidad.

Sentí lástima al darme cuenta de que ya el venezolano se ha acostumbrado a soportar un sol inclemente para recibir unas migajas, esta vez de chocolate, pero a la vez sentí mucha rabia con los dueños de la afamada compañía de alimentos porque supuse que en ningún momento se sentaron a pensar que ya son demasiadas colas las que hace el venezolano para que ellos se aprovecharan de esto y mandarlos a hacer ¨una cola más¨

Es inhumano que si durante 75 años esta famosa compañía, que les ha brindado a los venezolanos el placer de vivir sus vidas disfrutando de sus deliciosos chocolates, cuando pasan por una situación tan crítica, los vuelvan a someter a una larga cola.

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Me fui sin mis retazos de chocolate porque no quise someterme al martirio bajo el sol, pero escuché a una señora que comentó: ¨No hago cola para comprar una harina de pan y mucho menos la voy a hacer por un pedazo de chocolate¨.