Más vale malo conocido que bueno por conocer, dice el refrán. Pero cuando tu nombre es J.K. Rowling, o J.R.R. Tolkien, o George R. Martin, no merece la pena arriesgar a tu editorial con seudónimos. Y si lo haces, apechuga si no vendes lo necesario. No hagas la tontería de poner un letrero, meses después, porque no vendes lo suficiente, explicando con marketing, que la que usa ese seudónimo eres tú. Sí, como la canción. Porque es en mi opinión una falta de respeto a quienes te leen. ¡No, que era yo! Ya puedes leerme, que sabes que el que te escribe soy yo, que la novela que escribí bajo seudónimo era la mía. Sí, J.K. Rowling lo hizo. Una novela fuera del mundo de Potter.

“El canto del cuco”, por Robert Galbraith.

No sé si la novela es excelente. No la he leído. No me importa en realidad, no leo novelistas cobardes. Ahora Harry Potter parece Naruto. Sí, Naruto. Historias dignas de telenovela. Arcos argumentales que se repiten y se repiten. Personajes que se casan, tienen hijos, y los hijos vuelven a repetir las historias de sus padres, o de los amigos de sus padres, o de los enemigos, o de personajes que eran leyenda y aparecen de repente.

Harry Potter es el cuento comercial de nunca acabar. La historia prefabricada de cómo ganar Dinero, de cómo La Guerra de las Galaxias era otra fábula de la mismas características. Vender, vender, vender. Véndeme cómics, véndeme libros, véndeme caramelos, véndeme camisetas. 

Iba a escribir la noticia del último libro de Harry Potter, Harry Potter y el legado maldito, pero creo que lo he convertido en un artículo de opinión.

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Y es que cuando los autores de fantasía escriben sagas cuya numeración se diferencia por el título, tipo “Los elegidos, los malnacidos, los redimidos” o por la clase de crónica “Crónica de la Muerte en Silencio, Crónica de la Bruja Oscura, Crónica de los Hijos de la Oscuridad”, o alargan historias como un chicle, me da la impresión de que quieren venderme la burra. Las novelas se escriben como churros, se venden como churros, sí, pero churros al fin y al cabo.

Y sí, la última novedad de Rowling es el texto íntegro de la obra de teatro. Ni más ni menos. Rowling, lo tuyo sí que es puro teatro.