El hombre moderno en su proceso evolutivo ha creado todo un sistema de bienestar obviando que somos parte de un ecosistema cuyo equilibrio se ha violentado y es cada vez más frágil, explotándolo sin medida y exigiéndole mayores volúmenes de recursos escasos o ubicados en otros ecosistemas aún vírgenes. El consumismo aliado del modelo de desarrollo capitalista ha reducido la vida útil de bienes obligando al consumo de una mayor cantidad de materiales promoviendo el principio de la "obsolescencia programada" para la elaboración de los bienes de consumo, creando una demanda exponencial de recursos cada vez mayor, cuyos efectos sobre el ambiente se han hecho sentir en el equilibrio ecológico global por su excesiva explotación industrial.

El Capital Global en su afán de crecimiento se ha propuesto un ambicioso plan de apropiación de todos los recursos planetarios, tales como el agua, la energía y minerales estratégicos, ampliando su esfera de influencia a las naciones que los poseen. Este plan ha marcado al sur en general como su objetivo utilizando estrategias de guerra para su control en función del máximo aprovechamiento de sus recursos existentes, así como el dominio político para eliminar toda intención opositora, consiguiéndonos desastres humanitarios por guerras e invasiones injustificadas y ambientales producto de la explotación en hábitats naturales frágiles con el desconocimiento de la Reglamentación Internacional existente, según su conveniencia.

Hoy día tenemos un planeta en #Crisis moral y ética, pues las potencias militares (EEUU, Reino Unido y Europa) actúan como imperios con los mismos principios pero con tácticas y métodos más modernos e inhumanos, sin más reglas que el poder bélico destructivo de su maquinaria industrial-militar (OTAN) empleada sin rigor, empleando el terrorismo, el narcotráfico y la tercerización de guerra como estrategias para evadir culpas, así como la violación de resoluciones aprobadas en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (#ONU), justificando invasiones y devastación de naciones sobre premisas falsas para la apropiación de los recursos existentes como botines de guerra, obteniendo además jugosas ganancias en la reconstrucción de lo devastado lo cual llaman daños colaterales.

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Muchas veces más del 90% de la infraestructura de los países afectados, sin ningún beneficio para los pueblos de los países víctimas de los que dicen proteger y defender sus #Derechos Humanos.

Desde la segunda Guerra Mundial el sistema capitalista global nos ha llevado hacia una dictadura mundial con la visión de un "Gobierno Único Mundial" dirigido por un círculo de muy pocos linajes que se han adjudicado el derecho de hacer y deshacer a su antojo con los pueblos del mundo utilizando todo el poderío militar de estas Naciones para imponer su voluntad con consecuencias ya conocidas, surgiendo de estas confrontaciones el Movimiento de los Países No Alineados (MNOAL) a mediados del XX con una visión neutral al conflicto entre las dos superpotencias del momento: Unión Soviética (URSS) y Estados Unidos (EEUU).

Un lógica invitación hacemos al MNOAL, además de abogar por la creación de un "nuevo orden mundial plruripolar y multicéntrico" fundado en el respeto de la normativa y principios del derecho Internacional, a desempolvar el tema de los Derechos Humanos para contrarrestar la violación sistemática de los mismos, así como poner en el tapete el desarrollo sostenible, con el propósito de crear estrategias que permitan disminuir la excesiva explotación de recursos en ambientes frágiles que aceleren aún mas el desastre ambiental existente.

Sin obviar la necesidad de luchar en contra de las guerras de exterminio, tales como la Guerra del Golfo en Irak, Libia, Afganistán y actualmente en Siria y Yemen, donde se han creado crisis humanitarias y ambiental, sin consecuencias favorables para sus pueblos.