La nueva moda del siglo XXI, era de Internet, es para la gente tomar el papel de jueces en el tribunal que es el mundo y dictar sentencia por los actos de los demás. Condenas morales provenientes de personas que lo más probable es que no hayan cometido un acto poco ético o inmoral en sus vidas, por lo que se permiten el lujo de juzgar a otros sin ningún tipo de reparo.

Emma, mexicana natural de Hermosillo, celebra su despedida de soltera en Playa del Carmen. Ésta transcurre sin incidentes hasta que alguien graba una escena privada entre ella y un chico que estaba en el mismo club y decide difundirla en las redes sociales.

¿Qué estaba haciendo con el chico? Poco importa. En realidad lo que estuviera o no haciendo Emma ese día no es relevante ni justifica la publicación de imágenes y vídeos privados en las redes sociales, donde generaron de un segundo para otro un bombardeo de opiniones entre los usuarios hasta que lo volvieron viral.

Hagstags como #LadyCuernos o #LadyCoralina (en referencia al nombre del club donde se encontraba) empiezan a volar por Twitter y los comentarios de la gente no se hacen esperar; afirmaciones como "Mujeres fáciles como #LadyCoraline sobran, lo difícil es encontrar una por la que valga la pena luchar y, además, sea guapa" o "Vídeo de la zorra de #LadyCoraline besándose en su despedida de soltera" comienzan a inundar las redes sin control. Y lo peor no es esto, no. Lo peor es que la identidad de la joven mexicana se ha hecho pública, así como la del futuro novio, y los medios de comunicación digitales no han dudado ni por un momento en hacerse eco.

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Toda una vida privada de dos personas sometida al escarnio público. Y muchas, muchísimas personas, hacen suyo el derecho a condenar las acciones de ella, insultarla e inculparla sin pudor. Y yo me pregunto, ¿Esa gente es consciente de que está atacando a una persona que no conoce, opinando y difamando sin medida? ¿Es consciente de lo que puede afectar eso a la persona de la que hablan? Todo el mundo tiene derecho a la intimidad y si esas imágenes y esos vídeos se han tomado sin el consentimiento de la chica, las consecuencias legales deberían existir.

Por otro lado y más grave aún es el hecho de que alguien decidiera grabar ese vídeo y hacerlo público en las redes sociales intencionadamente. Desconozco quien lo hizo y con qué motivación, ignoro si sabía que la situación se descontrolaría tanto, pero en el fondo eso es lo menos importante. La cuestión es que nadie tiene derecho a publicar imágenes o vídeos íntimos de otra persona sin su consentimiento y con el añadido de que puedan resultar difamatorios o humillantes para la persona grabada u ocasionarle un daño moral importante, como es el caso.

Desde aquí hago un llamamiento a la ética en cuanto a la publicación de contenido que expone de una manera u otra la intimidad de las personas, las humilla o las vulnera. Considero que todo el mundo tiene derecho a su privacidad e intimidad y nadie debería vulnerarlo por ninguna razón moral, puesto que cada persona tiene su propia ética y maneras de actuar. Animo a todo el mundo a ejercer el respeto hacia los demás como regla de oro y no dañar la imagen de otra persona bajo ningún concepto, las consecuencias pueden llegar a ser mucho más terribles de lo que se piensa y una vez hecho el daño, ya no hay vuelta atrás.