Desde hace mucho tiempo es habitual salir a la calle y encontrarse a personas vestidas con una prenda deportiva perteneciente a su deportista favorito. No obstante, ¿qué ocurre si tu deportista favorito es una mujer? La respuesta es tan sencilla como triste. Encontrar una camiseta de una jugadora en un gran almacén es una misión prácticamente imposible. Únicamente, si buscamos en lo más profundo de Internet podremos tener suerte.

¿Se imaginan a un padre desesperado por comprarle a su hijo la camiseta de Pau Gasol? Seguro que no. Ahora bien, pongan al mismo padre en busca de la camiseta de Anna Cruz, reciente subcampeona olímpica por primera vez en la historia del #Baloncesto femenino español, jugadora de la WNBA (la NBA femenina) y la gran responsable de que muchos españoles se levantaran de su sillón gracias a su canasta ganadora en los cuartos de final frente a Turquía.

Este padre probablemente acabe desesperado y teniendo que desistir. Es desolador, pero es la cruda realidad. Si no me creen, simplemente prueben a llamar a los principales centros comerciales preguntando por ambas camisetas. La respuesta que encontrarán será un simple sí, sí que la tenemos o un no rotundo.

Este caso, que se puede aplicar a cualquier deporte, es solo un ejemplo más de la clara discriminación existente entre el deporte masculino y el deporte femenino. Si ahora mismo me pusiera a escribir las diferencias entre ambos géneros a la hora de practicar deporte este texto se convertiría en una tesis, así que voy a simplificarlo. Una de las diferencias más significativas la encontramos en los salarios. Si miramos la lista Forbes de los 100 deportistas mejor pagados del mundo, únicamente encontraremos dos mujeres.

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Este dato aislado viene acompañado de que en muchos deportes al mismo nivel competitivo, las mujeres perciben un salario varios escalones por debajo. Así pues, podemos llegar a la conclusión de que vivir del deporte está muchas veces condicionado a ser hombre o a ser mujer. ¿De verdad piensan que esto debería ser así? Lo lógico sería pensar que no. El problema está en que siempre ha sido así y no hay nada que presagie que esto pueda cambiar en los próximos tiempos.

Es cierto que las audiencias televisivas juegan un factor importante a la hora de hablar de salarios, pero, también es cierto que, cuando llegan las olimpiadas todos vibramos con el deporte femenino que tantos éxitos nos ha dado en Rio 2016. Pues bien, si queremos que estos éxitos puedan continuar o incluso aumentarse solo tenemos que hacer una cosa, buscar la igualdad; buscar que las chicas tengan las mismas facilidades que los chicos a la hora de practicar deporte; tratar de equilibrar los salarios; tratar de dar las mismas ayudas; tratar de que el deporte femenino se pueda ver en televisión igual que el masculino, etc.

Todo esto, que en la situación actual se encuentra a años luz de la realidad, puede empezar con una cosa tan sencilla como el simple hecho de que todo el mundo pueda comprar la camiseta de su ídolo sea hombre o mujer en un centro comercial. De esta manera conseguiremos que el deporte sea lo que tiene que ser, un espectáculo en igualdad de condiciones.

#Rio2016 #Deportes Madrid