La #Libertad, según su definición, se considera como la facultad y derecho de las personas para comportarse (de manera responsable) en una sociedad. Es, por tanto, que la libertad se ha convertido en una de las facultades más cotizadas a lo largo de la historia y, aún más, en la sociedad actual en la que los #Derechos Humanos son el garante del Estado de Derecho que parece ser, supuestamente, una realidad .

Muchos fueron los revolucionarios que, durante años, lucharon por conseguir esos bienes que tan alto reza el pueblo desde la Revolución Francesa: "(queremos) igualdad, legalidad y fraternidad", lo que se traduce en queremos libertad a partir de estos tres puntos. 

Ahora bien, si partiéramos de estas palabras para conformar el concepto de libertad, ¿De verdad ocurrirían las desfachateces que ocurren en la actualidad bajo la defensa de la libertad? No, pero la libertad parece haberse convertido en un espejo del libertinaje, en el que una pasarela de caretas desdibujan el verdadero significado de lo que esta facultad del ser humano representa.

  • En nombre de la libertad de expresión miles de personas se creen con el derecho de vejar a otras no sólo mediante el bullying, sino a través de redes sociales como Twitter,  simplemente porque divergen de los que unos piensan que es " normal".
  • En nombre de la libertad de religión, miles de personas mueren en países no sólo occidentales, sino también orientales, sin que nadie pueda hacer nada contra ellos. 
  • En nombre de la libertad hay que ver cada día cómo cientos de personas son sacadas de sus casas, son violadas, son maltratadas o viven miles de barrabasadas que muchos de nosotros no podríamos ni imaginar. 

¿De verdad este es el resultado de una libertad basada en igualdad, legalidad y fraternidad? Yo creo que no. Veo, sinceramente, que esa pasarela de caretas para la libertad no son más que nombres que se le asignan a los actos con el fin de hacer lo que se quiera.

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Se ha olvidado aquello de: tu libertad acaba donde empieza la del otro y así estamos: asumiendo que ser #otredad en una sociedad como la nuestra -heteropatriarcal, blanca y rica-  casi es un delito. 

¿Queremos igualdad? No permitamos que Twitter sea la red social del odio, no permitamos que una terapeuta se escude en la libertad de religión para fomentar la LGTBfobia, no permitamos violaciones, ni maltratos, ni robos, ni muertes, sea quien sea, Dios u hombre, el que las defienda o perpetre.

Si queremos libertad, busquémosla basándonos en el respeto que la define y entonces, sólo entonces, la libertad será verdadera y la sociedad podrá cambiar para, lentamente, progresar.