La motivación es algo fundamental tanto para nosotros como para ellos

  • Motivémonos nosotros también:

Afrontemos el curso con ilusión, con la seguridad de que estamos ofreciendo a nuestros hijos la posibilidad de estudiar, un derecho y un deber con el que conseguirán grandes cosas el día de mañana. Vamos a conseguirlo. Confiemos en ellos, y de esa manera sus aprobados serán para nosotros doble recompensa, pues además de tranquilidad lograremos una inmensa satisfacción con ellos primeramente y con nosotros como premio a nuestra dedicación.

No te pierdas las últimas noticias Sigue el canal Historias

  • ¿Y a ellos? ¡Motivación a tope!

Ya prácticamente podemos hablar de que los tiempos de la temida frase “la letra con sangre entra” terminaron, pocos padres recurren ya a los castigos y se tiende más al “sistema de recompensa”.

Sabemos que estos “premios” tanto a corto como a largo plazo resultan un método efectivo para motivarles en su comportamiento y estudios. Pero hay que hacer comprender al niño el por qué de su premioEs importantísimo que los niños interioricen el beneficio de lo que están haciendo.

Si el estudio se convierte en un mero trámite para conseguir una propina, un videojuego o mayor tiempo de ocio no conseguiremos que el niño quiera estudiar para aprender más, sino para conseguir una mayor recompensa.

Dicho esto, vamos a lo práctico:

1- Para que los niños se convenzan de que el sacrificio tiene su recompensa, hablémosles de personas que hayan conseguido grandes logros con sus esfuerzos.

2- Fijemos objetivos tanto a corto como a largo plazo. Es importante que los objetivos a largo plazo los tengamos apuntados en lugar visible.

Vídeos destacados del día

3- Tengamos siempre un reconocimiento para ellos. Palabras de ánimo, de aliento, no deben faltar. “Estoy orgullosa de ti, lo has hecho genial”. Os aseguro que en ocasiones no van a disfrutar de mayor recompensa.

4- Bajo ningún concepto ridiculices a tu hijo o comentes en público su bajo rendimiento. No actúes con chantajes morales del tipo: “¿Qué hemos hecho mal para merecer esto?” Si le ridiculizamos solo conseguiremos que odie los estudios, que piense que es un fracasado y se sienta humillado y triste.

5- El espacio de estudio tiene que estar alejado de distracciones y en una zona con buena luz, temperatura y silencio.

6- La rutina es fundamental. Habrá días en los que tenga menos volumen de trabajo, pero lo ideal es seguir con la rutina y no modificar los horarios, pues el día a día es lo que les va a ayudar a entender los temas y no perder el interés además de no “pegarse la panzada” antes de un examen.

Algunas técnicas de estudio o “trucos”para no desmoralizarse nunca

Una vez dicho esto toca ponerse a estudiar.

Bien, ¡que no decaiga! Hay ciertos trucos o técnicas que permiten que el estudio sea más entretenido y menos costoso por tanto.

  • Lectura comprensiva, subrayado y esquemas
  • Truco de los 5 minutos: Cuando el niño se encuentre cansado o desmotivado: “ahora voy a estudiar durante 5 minutos únicamente, pero concentrado”. El alumno se dará cuenta de que su mente puede a su cansancio y de que es capaz de estudiar si se lo propone.
  •  Truco de parar en lo más interesante: Tendemos a descansar cuando más tedioso está siendo el estudio, mientras que si realizamos una pausa cuando más interesante nos parece tendremos ganas de reanudar el tema.
  • Descansos: mejor descansos breves tras poco tiempo. Podemos dejar de retener conceptos si no descansamos adecuadamente.

Si tu hijo nunca se ha sentido motivado recuérdale que son muy pocas las cosas que uno no puede conseguir si se esfuerza.