Qué importa que relate ahora toda la lista de casos de corrupción que ha salido a la luz del partido político que tiene en sus manos gobernar.

Qué importa que Albert Rivera sea un producto de marketing con un programa todavía más agresor para los trabajadores.

Ellos tienen el plácet de los españoles.

No puedo entender esta situación viendo la miseria que hay a mi alrededor y no me cabe en la cabeza que los que no la sufren no empaticen con el prójimo y prefieran a estos miserables que a sangre nueva y renovadora.

No estamos en la España que gritaba ¡Viva las cadenas! Y atrasó su modernidad durante siglos. Ni en la España que convocó al Capital y Militares para detener otra vez un avance social que nos conducía a lo que se entendía antes por Europa.

Estamos en otra coyuntura y ese miedo a copiar ejemplos soviéticos o venezolanos es simplemente ridículo.

Me niego a creer que haya tantos millones de cortitos de entendederas que vean eso que se les predica como cierto.

Me niego a creer que seguimos gritando para que vuelva el Rey Fernando.

Toda la retórica que se nos inculca ahora sobre lo catastrófico que sería ir a unas terceras elecciones y lo vergonzoso que sería cara a nuestros socios europeos (como si toda la corrupción aparecida fuera motivo de orgullo) quedará en nada cuando nuestro conocido Rajoy convierta al país en el cortijo de algunos y los otros corran para salvar su culo y no miren ni se preocupen de los que ya están atrapados. La miseria será algo cotidiano, normalizado.

“Por algo se empieza” decía una diputada canaria que cargaba los presupuestos de su Parlamente hasta las bragas que se compraba.

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Unas terceras sí; porque no me creo las segundas. Sigo sin creer que no hubiera mano negra.

Para la mayoría de españoles un Gobierno de la Derecha será el fin de todo lo que pagamos o pagaron nuestros antecesores.

Para las oligarquías, un gobierno de Izquierdas sería el fin de sus privilegios y llevan medio milenio con ellos; harán lo que sea para no perderlos.

¿De verdad son más los segundos?

¿En verdad los primeros creen en toda la manipulación mediática que se cierne sobre la Izquierda y sus peligros?

Si así lo creyera no podrá vivir entre tanto tonto; prefiero pensar que alguien ha maniobrado, no sólo sobre los pensamientos de muchos sino también sobre sobres ¡Qué de eso saben y mucho!